Encuentro de alto nivel con Organizaciones filosóficas y no confesionales

 

El pasado 30 de junio tuvo lugar en las instalaciones de la Comisión Europea un encuentro de alto nivel con Organizaciones filosóficas y no confesionales, reunión en la que participaron organizaciones entre otras como la Asociación Europea del Libre Pensamiento, la Federación Europea Humanista, la Organización Europea del Valor Civil y la Alianza Masónica Europea (AME-EMA), en la que la Gran Logia Simbólica Española (GLSE) estuvo representada por la Serenísima Gran Maestre Nieves Bayo Gallego y el Gran Maestre Adjunto y Gran Canciller de Asuntos Exteriores. Solo los representantes de la AME-EMA son masones.

CE01En esta ocasión, los representantes de la AME-EMA fueron la GLSE, el Gran Oriente de Bélgica, la Gran Logia Femenina de Francia y el Derecho Humano.

La reunión, presidida por el Vice-Presidente Primero de la Comisión Europea, Frans Timmermans, y desarrollada en la sala Jean Monnet de la 13ª planta, transcurrió dentro del tema principal que lleva ocupando varias reuniones y que se titula “Migración, integración y valores europeos: poniendo los valores en acción”.

Cabe decir que la GLSE, entre todas las obediencias masónicas europeas, ha sido invitada ya en tres ocasiones consecutivas, tanto al Parlamento Europeo como a la Comisión Europea, impartiendo la Serenísima Gran Maestra conferencias en ambos organismos asistiendo con el Gran Canciller de Asuntos Exteriores a encuentros y reuniones con diferentes organizaciones europeas.

CE02En el caso que nos ocupa, tras un breve café de bienvenida para conocer a todos los integrantes de la reunión (en este caso unos 20 aproximadamente, siendo habitual el coincidir Grandes Maestros y Grandes Cancilleres de Obediencias  en las reuniones europeas del AME-EMA en diferentes partes de Europa como Lausana, Paris, Roma, Atenas, Rotterdam, etc.) se pasó a la sala de reuniones para el comienzo de las conferencias. Tras una breve alocución del Sr. Timmermans, circuló la palabra sucesivamente entre los ponentes. La Gran Maestra tuvo una muy correcta intervención representando a la GLSE y como miembro del AME-EMA, siendo de nuevo felicitada (ya le felicitaron en el Parlamento Europeo en su día) por varios de los presentes por el contenido de su intervención. Hubo traducción simultánea en cuatro idiomas (inglés, francés, alemán y castellano).

CE04Tras las intervenciones, a las 12:30 h se sirvió un frugal pero interesante almuerzo en un comedor privado (unos de los miles que deben tener) durante el que se produjo un muy interesante debate entre los comensales, siempre con la traducción simultánea para quien la necesitase. Tras el café preceptivo, el Sr, Timmermans se despidió de los presentes (tenía más reuniones por lo visto) y el resto se quedaron charlando un buen rato hasta que llegó la hora de marchar y despedirse hasta el próximo Convento del Gran Oriente de Francia en Marsella, programado para el último fin de semana de agosto.

En resumen, y a título personal entre nosotros, os diré que la GLSE ha hecho un buen trabajo de relaciones públicas entre las Obediencias europeas asistiendo allá donde se nos requiere para hacer acto de presencia pública. De esta forma, colaboramos con las principales entidades masónicas del resto de Europa (Francia, Bélgica, Luxemburgo…) Se ha asistido al Parlamento Europeo y a la Comisión Europea.

Todo ello es fruto del esfuerzo invertido por los representantes de la GLSE en aras de lograr una adecuada imagen en Europa a favor de la GLSE y ya estamos viendo los frutos.

Esto es solo el principio. Al tiempo….

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Nuestras impresiones del XVI encuentro de la Unión Masónica del Mediterráneo

Los pasados días del 14 al 17 de abril, se reunieron en Toledo diferentes Potencias Masónicas de la orilla del Mediterráneo en unas jornadas para reflexionar sobre “¿Cómo puede contribuir la Francmasonería al diálogo entre las diferentes culturas y creencias políticas y religiosas que cohabitan en el Mediterráneo?”

mapa escuadra

Estas son las ideas principales que, a mi entender, se encontraban recogidas de alguna u otra forma en las intervenciones.

* La vocación humanista de la Masonería pone a las personas en primer lugar. Todo aquello que persigamos y realicemos está enfocado para el bienestar, el progreso, la libertad y la dignidad humanas. Si nos olvidamos de las personas, no contribuimos al progreso de la Humanidad.

*La palabra, la lengua, proporciona una identidad a las personas, dotándolas de un poder de conocer al otro y de pertenencia a una comunidad. Sin embargo, no debe ser un obstáculo para el entendimiento sino una herramienta para el pensamiento, que produzca un acercamiento entre diferentes sobre lo que nos une a toda la Humanidad. La palabra debe ser un medio que nos ayude a construir un mundo desde la diversidad en el que todas las personas puedan desarrollarse y evolucionar libremente. Desde la tolerancia y el respeto.

* La laicidad es primordial para poder establecer un diálogo fructífero. Bajo su bóveda todas las creencias religiosas son aceptadas como prácticas privadas individuales y colectivas en un igual nivel de respeto. Todas son aceptadas, pues son valiosas en cuanto contribuyen al bienestar de los creyentes. Debe establecerse un diálogo entre las religiones que permita un espacio de convivencia de las diferentes creencias religiosas y desde la espiritualidad de cada persona.

* La Educación deber contribuir a construir personas tolerantes y dialogantes. Personas que piensen y reflexionen sobre el mundo que quieren construir, con libertad de conciencia y pensamiento, que actúen por una sociedad más equitativa y justa, y que busquen lo que comparten con otro y no hagan hincapié sobre lo que nos distancia.

* Todos y cada uno de nosotros, podemos trabajar por una sociedad mejor desde nuestras convicciones personales y actuando en nuestro entorno, aportando nuestra visión del mundo y nuestra acción en actividades concretas que contribuyan a la idea de “inclusión” de personas, creencias y costumbres, desde la fraternidad y respeto a los Derechos Humanos de todos los pueblos e individuos.

* Todos y cada uno de nosotros debemos “presionar” a los poderes públicos para que establezcan políticas públicas dirigidas a la tolerancia, la equidad, el bienestar humano, la no discriminación, la ayuda a los más desfavorecidos, la resolución de los problemas en Europa desde la responsabilidad, solidaridad y justicia.

* La fraternidad y la solidaridad debe guiar siempre nuestras acciones haciendo posible el “poder del amor, en lugar del amor al poder”.

 

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ASOCIACIONES MASÓNICAS INTERNACIONALES QUE HAN PARTICIPADO

  • Gran Oriente de Francia
  • Gran Oriente Lusitano
  • Federación Francesa del Orden Masónico Mixto Internacinal “Derecho Humano”
  • Gran Logia de Italia del A.L.A.M.
  • Gran Logia Mixta de Grecia “DELPHI”
  • Gran Logia Femenina de Francia
  • Gran Logia Liberal de Turquia
  • Gran Logia de los Cedros (Líbano)
  • Gran Logia Simbólica Española
  • Gran Logia Masónica Femenina de Italia
  • Gran Logia Unida de Líbano
  • Gran Logia Femenina de España
  • Gran Logia Femenina de Marruecos
  • Gran Logia Femenina de Grecia
  • Gran Oriente de Eslovenia
  • Gran Logia Nacional de Croacia
  • Gran Logia Simbólica de Portugal
  • Gran Logia Mixta Universal (Francia)

Toledo, abril 2016.

Queridos Hermanos Masones

Varios Papas a través de sus encíclicas, desde el 1738, han condenado a los masones. Y así ha ido quedando reflejado en el Código de Derecho Canónico.

Ravasi_0El Cardenal Gianfranco Ravasi ha publicado hace unos días un artículo en Il Sole 24 Ore en el que invita al diálogo de la Iglesia Católica con la Masonería con el sugerente título de Cari fratelli masoni, el cual ha sido compartido en internet por nuestros Hermanos del Gran Oriente de Italia y que un hermano de nuestro taller ha traducido.

 

Il Sole 24 Ore    (Dominical – 14/02/2016 – pag. 29) 

La Iglesia & la Logia

Queridos Hermanos Masones

 

Más allá de las diferentes identidades, no faltan los valores comunes; comunitarismo, beneficencia y lucha contra el materialismo.

By Gianfranco Ravasi

Leía hace algún tiempo en una revista americana que la bibliografía internacional sobre la masonería supera los cien mil títulos. A este interés contribuye, ciertamente, el aura de secretismo y de misterio que, con más o menos razón, envuelve en una suerte de niebla a las diferentes “obediencias” y “ritos” masónicos, por no hablar además de su misma génesis que, según la historiadora Frances Yates, “es uno de los problemas más discutidos y discutibles en todo el campo de la investigación histórica” (curiosamente, el ensayo de esta estudiosa estaba dedicado al iluminismo de los Rosacruces, traducido por Einaudi en 1976). No queremos, obviamente, adentrarnos en este piélago de “logias”, de “orientes”, de “artes”, de “afiliaciones” y de denominaciones, cuya historia está a menudo enredada -para bien y para mal- con la política de muchas naciones (pienso, por ejemplo, en Uruguay, donde he participado recientemente en varios diálogos con representantes de la sociedad y de la cultura de tradición masónica), así como no es posible trazar lineas de demarcación entre la auténtica, la falsa, la degenerada o la para-masonería, así como los diferentes círculos esotéricos o teosóficos.

Arduo resulta también dibujar un mapa que represente un universo tan fragmentado, por lo cual tal vez se puede hablar de un horizonte y de un método, más que de un sistema doctrinal codificado. Dentro de este espacio fluido se encuentran algunos espacios  suficientemente delimitados, como una antropología basada sobre la libertad de conciencia y de intelecto y sobre la igualdad de derechos, así como un deísmo que reconoce la existencia de Dios, dejando sin embargo inconcreta la definición de su identidad. Antropocentrismo y espiritualidad son, por lo tanto, dos caminos suficientemente marcados en un mapa muy variable e inconcreto que no somos capaces de esbozar de manera rigurosa.

Nosotros, no obstante, nos contentamos con señalar un interesanteconstitutions opúsculo que tiene un objetivo muy concreto, el de definir la relación entre la Masonería y la Iglesia católica: Entendámonos; no se trata de un análisis histórico de esta relación ni de las eventuales contaminaciones entre estos dos sujetos. Es, de hecho, evidente que la masonería ha asumido modelos cristianos incluso a nivel litúrgico. No se debe olvidar, por ejemplo, que en el siglo XVII muchas logias inglesas reclutaban miembros y maestros entre el clero anglicano, tanto es así que una de las primeras y fundamentales “constituciones” masónicas fue redactada por el pastor presbiteriano James Anderson, muerto en 1739. En ella, entre otras cosas, se afirmaba que “un adepto no será nunca un ateo estúpido ni un libertino irreligioso”, incluso si el credo propuesto era, al final, el más difuso posible “aquel que corresponde a una religión sobre la que todos los hombres están de acuerdo”.

Actualmente, la oscilación de los contactos entre Iglesia católica y masonería ha tenido  movimientos muy variados llegando a una hostilidad evidenciada de una parte por el anticlericalismo y de otra parte por la excomunión. De hecho, el 28 de abril de 1738 , el papa Clemente XII, el florentino Lorenzo Corsini, promulgaba el primer documento explícito sobre la masonería, la encíclica apostólica In eminenti apostolatus specula, en la cual declaraba “se debe condenar y prohibir…dichas Sociedades, Uniones, Reuniones, Asambleas, Congregaciones o Conventículos de Francmasones o cualquier otro nombre con el que den en llamarse”. Una condena reiterada por los sucesivos pontífices, desde Benedicto XIV hasta Pío IX y León XIII, que afirmaba la incompatibilidad entre la pertenencia a la Iglesia católica y la obediencia masónica, Lapidario era el Código de Derecho Canónico de 1917, cuyo canon 2335 rezaba: “Quien se inscribe en la secta masónica o en otras asociaciones del mismo tipo que conspiran contra la Iglesia católica o contra las legítimas autoridades civiles, incurren ipso-facto en la excomunión reservada expresamente por la Santa Sede”.

codexEl nuevo código de 1983 suavizó la fórmula, evitando la referencia explícita a la masonería, conservando la esencia de la pena orientada en un sentido más genérico hacia “quien da nombre a una asociación que conspira contra la Iglesia” (cánon 1374). Pero el texto eclesiástico más articulado  sobre la inconciliabilidad entre la adhesión a  la Iglesia católica y a la masonería es la Declaratio de associationibus massonicis emanada de la Congregación vaticana para la Doctrina de la Fe el 26 de noviembre de 1983 con la firma del Prefecto de entonces, el Cardenal Joseph Ratzinger. Esta precisaba puntualmente el valor del aserto del nuevo Código de Derecho Canónico corroborando que permanecía “inmutable el juicio de la Iglesia en lo referente a las asociaciones masónicas porque sus principios siempre han sido considerados inconciliables con la doctrina de la Iglesia y por ello la inscripción en ellas permanece prohibida”.

El opúsculo al que ahora hacemos referencia es interesante porque incluye – más allá de una introducción del actual Prefecto de la Congregación, el cardenal Gerhard Müller – dos artículos comentando esta Declaratio publicada entonces por el “Osservatore Romano” y por la “Civiltà Cattolica” así como dos documentos de otros tantos obispados locales, la Conferencia episcopal alemana (1980) y la de Filipinas (2003). Se trata de textos significativos porque afrontan las razones teóricas y prácticas  de la inconciliabilidad entre masonería y catolicismo, como los conceptos de verdad, de religión, de Dios, del hombre y del mundo, la espiritualidad, la ética, la ritualidad, la tolerancia. En particular es significativo el método adoptado por los obispos filipinos, que articulan su discurso por medio de tres trayectorias; la histórica, otra más especificamente doctrinal y  la que emana de las orientaciones pastorales. Todo se desglosa según el estilo catequético en base a preguntas y respuestas: estas son 47 y permiten entrar también en detalles como la ceremonia de iniciación, los símbolos, el uso de la Biblia, la relación con las otras religiones, el juramento de fraternidad, los grados jerárquicos y todo lo demás.

Estas declaraciones de incompatibilidad entre la pertenencia a la Iglesia y a la masonería no impiden, sin embargo, el diálogo, como se afirma explícitamente en el documento de los obispos alemanes que ya entonces enunciaban ámbitos específicos de comparación, como la dimensión comunitaria, la beneficencia, la lucha contra el materialismo, la dignidad humana, el conocimiento recíproco. Se debe, además, superar la actitud de ciertos sectores integristas católicos que – para atacar a algunos representantes jerárquicos de la Iglesia que no son de su agrado – recurren a acusarles de pertenencia a la masonería.

En conclusión, como escribían ya los obispos alemanes, es necesario ir más allá de “la hostilidad, el ultraje, el prejuicio” recíprocos, porque “respecto a los siglos pasados, hemos cambiado y mejorado el tono, el nivel y el modo de manifestar las diferencias, que permanecen claramente.

SINGULARIDAD

Las nuevas tecnologías han condicionado nuestro modo de vida, desde el trabajo al ocio, modificando las relaciones personales, políticas y económicas. Son un salto cuántico y paradigmático como especie, al igual que el neolítico lo fue con el desarrollo de la agricultura o el siglo XVII con la revolución industrial y su máquina de vapor. ¿La diferencia? Este cambio está sucediendo aquí y ahora, y nosotros, lo queramos o no, somos protagonistas del mismo, constructores bien por su formulación o bien por su uso. En cualquier caso ojos que lo ven, corazones que lo sufren y lo disfrutan, mentes que lo piensan y lo aprehenden. Actores presentes para el futuro.

Este salto, ¿evolutivo?, nos lleva a desarrollar y ambicionar una fusión entre la biología y la tecnología que puede paliar muchas deficiencias humanas e incrementar sus posibilidades, pero también puede manipular nuestra naturaleza deshumanizándonos, esclavizándonos, difehuma evolution cooperrenciándonos unos de otros de forma maniquea y espurea. Y simplemente esto es la SINGULARIDAD, la fusión del pensamiento biológico y la inteligencia no biológica, el salto a la civilización hombre-máquina, donde los límites de ambos se difuminan y, quizá, se indiferencian.

Leí por primera vez la palabra “singularidad” en el periódico, hace ya tiempo, y me llamó enormemente la atención la proximidad en el tiempo de este cambio. Podemos comprobar que las innovaciones tecnológicas se suceden solapándose, sin casi darse tiempo unas a otras a que los humildes mortales de “a pie” las comprendamos y nos hagamos con ellas. Hoy leo que la nanotecnología nos facilitará aprender un idioma mediante una pastilla, puesto que se podrá llegar a cada neurona de nuestro cerebro; lo analizaremos y lo conoceremos “desde dentro”, y eso posibilitará que podamos llegar a cualquier rincón de nuestra mente e introducir la información necesaria; para lo que sea.

Soy de memoria frágil pero todos tenemos en mente películas y libros que recrean y avanzan sociedades con robots, ciborgs, aparatos tecnológicos futuros para la paz y para la guerra, prótesis indiferenciadas del resto del cuerpo, traslados de partículas,…, utopías y distopías, situadas en calendarios ya superados. Verdaderamente daban qué pensar, por lo alucinante y las ventajas que mostraban; pero también por lo inquietante de su manipulación para el control del otro, del incremento del sufrimiento en el mundo, del reflejo de la lucha eterna entre el bien y el mal de la humanidad. Porque la capacidad debe ser conducida por la mano de la virtud para que alcance un bien no sólo individual sino también colectivo.

Esa singularidad, esa fusión entre tecnología y biología, la conocemos como transhumanismo y posthumanismo. Dos fases del proceso de transformación de la persona y de unidad en su nueva forma biotecnológica. Dos conceptos filosóficos y movimientos intelectuales para “repensar”, criticar y debatir con el objeto de que las ciencias biotecnológicas permitan que para la Humanidad este salto experiencial además de un progreso cuantitativo suponga, sobre todo, un crecimiento cualitativo no sólo para la raza humana, sino para todos los seres vivos que habitamos este planeta en armonía, comunión, respeto y libertad.

Es indudable que, a priori, supone grandes ventajas: permitirá superar los obstáculos físicos y psíquicos que permitiría a muchas personas llevar una vida más grata; creará nuevas técnicas de cultivo que contribuyan a superar el hambre en el mundo; encontrarán energías limpias, más baratas e inagotables; ampliará el horizonte relacional entre las personas y su desarrollo individual…

Pero también crea nuevos problemas en un escenario en el que el hombre ya no será la medida de todas las cosas, como reza el humanismo; al contrario, será el mundo de la IA el que supere la medida de la persona. La velocidad de comunicación y de cambio supera nuestra capacidad de adaptación y asimilación de lo nuevo, superponiendo unas novedades sobre otras, y la complementación técnica de nuestro cuerpo dará paso a otro ser. Un ser en el que lo biológico y lo no biológico convivan, en armonía espero, y al que no podremos sustraernos.

Que este cambio que se está produciendo sea un bien colectivo y no fuertemente individualista es algo sobre lo que podemos influir si lo colamos por el tamiz de la ética, del pensamiento crítico y del bien común. No desde el miedo y su negación, sino desde su correcta dirección, volviendo sobre los viejos temas que nos determinan como seres pensantes, singulares y diferentes en el detalle pero idénticos e iguales en el fundamento. Una nueva persona no sólo biotecno sino también bioética.

¿Qué limites, si debe haberlos, deben constreñir este transhumanismo? Si nuestro cerebro es solamente técnica y puede reproducirse, ¿dónde queda la identidad humana, personal? Al rebasar las fronteras temporales, espaciales, de capacidad física y mental, ¿somos algo más que un mecanismo sin transcendencia real, sin conciencia? ¿Ese ser humano biotecno es ajeno a la conciencia, a la moral, a la emoción, al sentimiento, a la espiritualidad o, por el contrario, también puede manipularse y pasar a ser un mundo artificial que en su evolución será natural? ¿Y quién dibuja los límites?

Aquí y ahora, es difícil no inquietarse por la profundización de la brecha de desigualdad entre las personas, incluso por la creación de una sociedad dividida en hombres naturales, salvajes, y hombres biotecno, civilizados. En unas relaciones de poder que incrementen la indefensión de unos frente a otros, en una visión graduada de lo humano, con vuelta a las teorías de la superioridad de las razas, a las castas, a la “animalización” de los diferentes menos desarrollados. Un mundo político en el que la libertad de elección haya de ser, de nuevo, conquistada, redefiniendo lo humano, lo racional; en el que la igualdad deba ser reconquistada para poder ser libre; en el que la autonomía de cada ser, salvaje o civilizado, le permita vivir la vida que quiere, una vida buena según su desarrollo y parecer; en el que la vida digna se reivindique de nuevo, pero la vida digna de todo ser vivo, persona, animal o planta. Porque el mundo natural será aquel que ahora consideramos artificial porque lo sometemos a manipulación genética.

La cibernética configura cambios profundos en lo relativo a las personas como seres biológicos, sociales, políticos, espirituales. Puede hacernos superar barreras que ahora consideramos infranqueables pero debería hacerlo colectivamente y para una vida más satisfactoria y plena. Puede acercarnos a la inmortalidad, por la perdurabilidad de nuestra mente en sucesivos cuerpos, o por la existencia eterna de nuestro cerebro en una forma artificial. Puede hacernos mejores, si primero determinamos qué es mejor, como especie, como colectivo nutrido por individuos mejores o solamente como individualidades que generan una división evolutiva, aterradora desde mi existencia hoy pero lógica desde existencias futuras.

¿Y para qué? Queremos ser más racionales, más inteligentes, con mayores conocimientos transhumanismosobre el funcionamiento de las cosas. Queremos superar lo que consideramos limitaciones que nos impone la naturaleza, unificándonos, eliminando la diversidad humana. O manteniéndola mediante la desigualdad de acceso a los instrumentos que nos llevan a un ser humano más desarrollado. O que deja atrás su humanidad, según se mire. Queremos ser inmortales, superar nuestra naturaleza efímera, y permanecer para siempre, y que todos los que nos sigan conozcan de nuestras andanzas, logros y pensamientos.

Tenemos mucha “tecno” pero poco desarrollo espiritual. Somos mente y corazón. Y deberíamos primero perseguir ese equilibrio, porque es quien nos daría la medida de todas las cosas, incluido del posthumanismo. Somos muy “yo”, y muy poco “otro”. Sabemos nuestro bien pero ignoramos el de los demás. Disfrutamos de ventajas que negamos a otros; miramos a otro lado salvo si vemos amenazado nuestro estatus privilegiado.

¿Para qué acercarme a Dios, a la inteligencia suprema, si me alejo de mi experiencia humana? ¿O no me alejo? ¿O quizá ese es el camino?

En realidad, ¿quién vive una vida más plena, el indio del Amazonas, salvaje a nuestros ojos, o el posthumano, ese civilizado próximo?

He dicho.

El aprendiz frente al espejo

Luego de recibir la luz, lo primero a lo que se enfrenta un hermano durante la iniciación es la prueba del espejo, allí todo aprendiz se observa a sí mismo pero también en él ve reflejados muchos más rostros. Igualmente el templo, dispuesto de forma simétrica es un espejo donde vemos a quien está enfrente, y nos vemos en quien está enfrente, nuestro subconsciente proyecta nuestros defectos sobre los demás al tiempo que los defectos ajenos nos caen encima en justo intercambio de subconscientes.

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He aquí lo que pudo decir el aprendiz ante el espejo :

 

Querido hermano, siendo aprendiz me enseñaste que no se juzga en logia a los HERMANOS cuando hablan o exponen una plancha, y sin embargo te permites el lujo de hacerlo una y otra vez, el lujo de susurrar a tu vecino de columna una broma sobre lo que se dice y de gesticular sin descanso hasta que todo el que te tiene a la vista tiene claro tu desdén por quien habla, a veces sin dejarles terminar la primera frase.

Querido hermano, has entrado al templo sin hacer caso de las advertencias en la cámara de reflexión, y aquí sigues, mirando la Masonería como institución humana y buscando afianzar tu posición en ella, como harías en cualquier club social, pero la advertencia no era vana, ya te han descubierto, te lo aviso.

Querido hermano, escribes tus planchas buscando el aplauso, pero sin bajar a tus profundidades, te llenas la boca diciendo que eres masón y sin embargo desprecias el simbolismo que te rodea, lo ignoras y no lo utilizas como escalera para descender a tu propio subconsciente, destinas a tu logia las mismas palabras que podrías poner en un post de internet y además te sientes orgulloso de ello.

Querido hermano, desde el mismo día de tu iniciación haces gala de tu condición de portaestandarte, necesitabas una bandera que llevar y elegiste la de la masonería, al día siguiente de iniciarte ya eras más masón que el GADU, ninguna dignidad que te revista conseguirá hacer que mires bajo tu propia máscara, y el reloj de la prueba de la Tierra quedará congelado, porque sigues sin saber quíen eres.

Querido hermano, predicas la fraternidad y sin embargo sólo buscas la cercanía de aquellos que te satisfacen, de quienes tienen tu misma opinión y te resultan agradables, buscas tus acólitos y buscas ser acólito de quien te pueda aportar algo en el mundo profano.

Querido hermano, has comprendido que como en cualquier sociedad humana, es suficiente con seguir las reglas de los hombres para subir las escaleras, sin embargo las sociedades iniciáticas tienen sus escaleras enfiladas al hipogeo y sin haberlo visitado realmente uno queda perdido en su propio laberinto y viendo únicamente destellos en el espejo en lugar de atravesarlo.

Querido hermano, utilizas la Logia como un púlpito desde el que mostrar tu erudición, aparente a veces, y en muchas ocasiones también tu pedantería, consciente de que los HERMANOS escucharán estoicamente y aplaudirán tu intervención, les guste o no .

Querido hermano, juzgas a tus HERMANOS dentro y fuera de la logia, porque has decidido que es mejor combatir que compartir y vencer que trascender, hablas de los más altos símbolos pero has olvidado el significado de la escuadra, cuando juzgar a alguien implica ponerse en una posición de superioridad .

Querido hermano, estas y más cosas las ve un aprendiz aunque no quiera, y antes de escucharte la consabida excusa de que nada de lo humano te es ajeno, te diré Como dijo nuestro H.: Machado, que

“ con el tú de mi canción, no te aludo Compañero, ese tú soy yo “

He dicho.

La Iniciación y el Juego de la Oca

1La siguiente plancha es el resultado de un ejercicio de reflexión sobre el significado que para un neófito puede tener su inminente rito de iniciación. Sé que parecerá curioso, pero hará un tiempo que jugando a la Oca con los peques, y analizando en detalle cada una de las casillas del tablero, me vino a la cabeza que perfectamente podría ser una metáfora sobre ese camino que nosotros los masones recorremos en nuestra particular odisea personal.  Un camino similar al que siguen los peregrinos en sus viajes a través de senderos perdidos por el mundo.

Así que decidí investigar el posible origen y significado de dicho juego, sorprendiéndome al comprobar que en realidad sí se trata de una metáfora; una metáfora sobre el camino del peregrino. Un camino que conduce de un lugar a otro entre varios posibles, y sujeta a la suerte y al azar. El tablero y sus casillas han llamado la atención de los investigadores que suelen identificarlo como el “camino de la vida” y que según algunas versiones, aluden al “Camino de Santiago”. En el tablero hay elementos reconocibles en la vida de un peregrino, como puede ser el puente, la posada, el juego, el pozo, el laberinto, la cárcel, la muerte y al final, el paraíso. Tal vez el número de casillas (63) insinúen el tiempo en la vida en el ser humano, un número de años. Las casillas donde se encuentran las ocas son espacios liminares (que en breve explicaré) ya que no es posible detenerse en ellas, sino que el jugador debe seguir tirando los dados hasta que no caiga en otra oca.peregrino-medieval

En cierta forma parece haberse producido un cambio en la concepción del camino. El valor de los atajos, adelantos, la rapidez en la finalización del juego parecen haber sustituido al valor de la continuidad. La casilla de la “muerte” no concluye el juego sino que obliga a volver a empezar. No es un juego competitivo ni lo juega un jugador solo, sino que el camino es igual para todos, aunque la fortuna no sonría a todos por igual.

Sería Van Gennep (antropólogo insigne donde los haya) el que acuñó el término “liminalidad” para referirse a ese estado en el que el individuo, que en breve se someterá a un “rito de paso”, está definido por la indefinición. El postulante, que se encuentra en la Cámara de Reflexión, y al igual que el jugador que ha caído en la casilla de La Oca, ha dejado de ser quien era pero aún no se ha convertido en nadie nuevo. Ese estado intermedio fue definido como “limen”, el umbral. El “limen” de la iniciación permite un movimiento simbólico, mientras que una peregrinación exige movimiento y desplazamiento físico. El neófito no necesita de un desplazamiento físico pero sí simbólico. La liminalidad no es solo “transición a” sino también “potencialidad a”, no solo se llega a ser, sino también incluye lo que puede llegar a ser. El peregrino comienza abandonando su tierra, saliendo de su entorno, y tras cruzar la primera frontera, ya ha acumulado suficiente decisión para cruzar las demás. En cambio el neófito, a través de la iniciación, abandona su estado actual, para a través de la acción y el pensamiento poder superarse a sí mismo.

El peregrino tiene como configuración del espacio el eje el camino, con una serie continuada de territorios que se perciben y experimentan, y cuyo paso va dejando en el peregrino un conocimiento sobre el planeta mundo. El aprendiz tiene como eje su propio crecimiento personal, tomando la vida como si fuera una peregrinación que dura toda la vida. La iniciación masónica, al igual que la peregrinación, debe ser tenida como un ritual, ya que tiene mucho de rito de paso y de iniciación, aunque también de aflicción o intensificación. Comenzar una peregrinación supone suspender actividades cotidianas por un largo periodo de tiempo. Comenzar a formar parte de la familia masónica significa suspender el antiguo “yo” y dar paso al nuevo, siendo sujeto activo y pasivo a la vez. Hace y sufre el camino que ha elegido, llegando incluso a consumirlo.

La peregrinación conlleva una sucesión de etapas. El camino es el resultado de una serie encadenada de desplazamientos, como por ejemplo el Monte del Gozo, la última etapa del Camino de Santiago, cuyo nombre recoge el sentimiento de alegría ante la inminencia del final del camino. El camino de un masón conlleva una sucesión personal, un crecimiento progresivo que dura toda la vida. No hay Monte del Gozo, no hay una última etapa que anuncie el final del camino. Turner (otro antropólogo) sugirió que el camino de las peregrinaciones tiene figura de elipse, cuya idea representa que en las peregrinaciones el camino es de ida y vuelta, aunque en realidad lo que cuenta es la ida, mientras la vuelta queda difuminada, invisible. Por tanto la elipse tiene un solo lado marcado y por eso a veces parece una línea recta. Si el de ida es lento, visitando templos, capillas, etc. el de vuelta es rápido y sin paradas en sitios de interés. Esto plantea la paradoja de que las peregrinaciones solo consideran importante  el camino de ida, aunque en realidad el destino final es realmente el mismo que el punto de partida.

En cambio, en masonería el camino no tiene forma de elipse. El camino es solo de ida, la vuelta no existe. O no debería existir. No podemos permitirnos caer en la casilla del tablero con la imagen de La Muerte. Si uno abandona su antiguo “yo”, o se transforma en alguien nuevo, no puede existir un retorno. Por tanto el camino carece de forma, de estructura. No tiene límites, los límites son tan vastos como uno desee (como decimos en familia “del pensamiento y de la acción”). Sin embargo, sí que tiene algo en comúcarreteran con las peregrinaciones, y es que nuestro camino ha de ser lento, sosegado, de reflexión. No para visitar capillas, orar, besar estatuas de piedra…no, porque el camino de todo francmasón, como decía anteriormente, abarca toda la vida.

La diferencia principal entre el rito de iniciación masónico y las peregrinaciones está en que el cuerpo peregrino no es necesariamente un cuerpo afligido. En cambio, el cuerpo del postulante sí es o debería ser un cuerpo afligido. Si no… ¿por qué llamamos a Las Puertas?…Muchos acuden a los santuarios en busca de consuelo y alivio en el dolor y la esperanza en el milagro de la curación, como por ejemplo Lourdes, Fátima, etc. Nosotros llamamos a Las Puertas del Templo en busca de algo similar, algo que dentro de nosotros no está en paz consigo mismo, buscamos, anhelamos…algunos sabemos el qué, otros no, y otros simplemente lo descubrirán a lo largo del tiempo…

El dolor y la desgracia sufridos en la vida pueden pensarse como pruebas a las que Dios somete a los creyentes, motivos suficientes para que un peregrino decida emprender un largo camino en busca de alivio y curación. En la peregrinación pueden coincidir individuos afligidos, cada con su pena, y de cuya relación brotan fuertes lazos sociales que constituyen la “communitas”, alimentados por un mutuo sentimiento. En masonería pasa lo mismo. El neófito encontrará que los masones también nos unimos bajo un ideal común, también formamos “communitas”, semejantes a cuerpos afligidos, en búsqueda de respuestas, que se reúnen en logia, hambrientos de conocimiento, para los que la vida profana no es suficiente.

Hay un aspecto del peregrino que se asemeja a una práctica ascética, que es el camino como dolor o disciplina autoimpuesta, penitencia para redimir pecados, etc. Los peregrinos de Santiago expresan la experiencia del camino como “grabado en el cuerpo”. Los paisajes, los colores, olores, el cansancio de las horas, los incidentes,  el viento, etc. todo queda en la memoria corporal y visual. “Grabados en el cuerpo”. Me atrevería a decir que nosotros, los masones, también tenemos algo de esa ascética que intenta combatir contra sus propias contradicciones, seguir el camino de lo que consideramos correcto, luchar contra ese antiguo “yo” que de alguna forma busca de nueva aflorar en nosotros en una última bocanada de aire…

Si el paso del peregrino va dejando huellas, y el camino se va grabando en sus cuerpos, de manera que llega a formar parte de la vida, en el camino del masón, también. Todos nuestros actos se irán grabando en nosotros, incorporándose como una nueva naturaleza en nuestra construcción personal. El resultado no lo conoce nadie…pero merece la pena echarse al camino y empezar a “andar”… el tiempo se agota…

He dicho

Masonería, Homeopatía y software libre

Yo practico la divagación trascendental. Viene a ser el perfeccionamiento de la actitud que me llevó a tener tantos problemas en mis primeros años de colegio, durante los cuales ejercía de controlador aéreo con las moscas del aula. Muchos años más tarde supe que yo era un TDA de libro, pero creo que eso nunca llegaron a planteárselo aquellos escolapios con manos de pelotari que cada dos por tres sacudían mi torre de control.

moscaEl asunto es que tan saludable ejercicio me lleva a triscar alegremente por los más variopintos paisajes del pensamiento, cambiando de dirección con cada cosa o idea que capta mi volátil atención, lo que me lleva a realizar periplos surrealistas a juicio de las mentes generalmente mejor focalizadas de quienes me rodean.

A menudo esto me lleva a meterte en jardines de los que no puedo salir, a quedarme parado en mitad de una disertación con cara de pasmado y diciendo “eeeehhhh…dónde iba?…me he perdido”, mientras la audiencia me mira, en el mejor de los casos, con indulgente condescendencia. En el pasado, a veces me preguntaba dónde podría yo no parecer perdido, dónde podía estar ese sitio y lugar que me correspondían. Un día tuve una intuición, busqué las puertas del templo y llamé.

Masonería; escuela de ciudadanía que opera a través de un método de librepensamiento para potenciar la plena consciencia del individuo sobre su propia existencia y los resultados de su interacción con los demás individuos, animándole a asumir la plena responsabilidad sobre sus actos y a participar de forma activa en el progreso de la Humanidad.

bebiendo en botaMasonería; llegas a un grupo que trabaja en un lugar. Te dan unas herramientas, te dejan ver, oír y tocar. Lo del olfato y el gusto vendrá luego, porque el polvo de la piedra no es precisamente ambrosía y hay que empujarlo con pólvora y materiales específicos tras el duro trabajo. Hay normas, pero no hay directrices. Y en esa tesitura, sin libros de instrucciones, sin catecismos, sin doctrina, haces lo que siempre ha hecho el ser humano para aprender; ver, oír y callar.

La gran diferencia es que, por vez primera para mucha gente, estás aquí porque tú quieres estar y porque los demás quieren que estés, y eso cambia por completo el proceso del aprendizaje. En lo primero, se parece al caso de quienes, tras fracasar en un ciclo escolar obligatorio (y, a menudo, obligado) que termina con un historial académico preñado de ausencias injustificadas, conductas antisociales, conflictos con profesores y compañeros y faltas de disciplina y atención, de repente se detienen y respiran. Regurgitan las admoniciones de padres y madres, la displicencia del profesorado, cuando no su animadversión, y contemplando ese desecho deciden empezar de nuevo, esta vez por propia voluntad, nuevos estudios, con frecuencia nocturnos mientras trabajan durante el día. Y empiezan a tener notas estupendas, una relación de afecto con la escuela, una ilusión por aprender.

En lo segundo, porque esta vez tu presencia no le ha sido impuesta a nadie, sino que ha sido aceptada por quienes participan en esta aventura, para lo bueno y para lo malo, en pie de igualdad, no quedando ya lugar para el rechazo, a menos que te traiciones a ti mismo y, contigo, a tus iguales.

Así es como funcionamos cuando entramos en la logia. Como los seres humanos que somos, concediéndonos el tiempo que cada cual necesita para ir aprendiendo, mediante una emulación ecléctica y progresiva que adapta lo que percibimos a lo que somos.

Esta actitud abierta nos lleva a explorar sin prejuicios territorios que las disciplinas ortodoxas califican con ligereza de superchería, placebo, impostura o intrusismo, sobre todo si intuyen que pueden representar un peligro para los férreos controles corporativos que imponen a la sociedad para garantizar sus habichuelas.

Medicinas alternativas, técnicas bioenergéticas como el Reiki o el Chi-Kung, no siempre son estafas por parte de advenedizos, sino que pueden representar el intento de personas inteligentes por comprender el mundo desde diferentes perspectivas

Así, por ejemplo, mediante la observación sistemática y el razonamiento abierto no restringido a lo material y palpable, llegó nuestro Q.·.H.·. Samuel Hahnemann a fundar la Homeopatía, un sistema de tratamiento basado en que “lo similar cura lo similar” (homoios-pathos) y en que la expresión de la enfermedad a través del síntoma responde a causas complejas, no exclusivamente fisiológicas, ligadas principalmente al equilibrio físico, mental y espiritual del individuo. En realidad, un principio que él comprendió estudiando no sólo lo que le ofrecía la tradición académica ortodoxa, sino también lo que había enseñado Confucio muchos siglos antes y que había impregnado las medicinas orientales, un principio holístico que inspiró al mismísimo Galeno y que más tarde aplicaría Jenner, introduciendo mediante la vacuna dosis infinitesimales de agente patógeno para movilizar las defensas propias de los individuos.

La naturaleza masónica de la Homeopatía se aprecia, no cuando acudes a un homeópata para que te trate, aunque esto ya implica una amplitud de miras y la asunción de una responsabilidad sobre la decisión de explorar una alternativa a lo establecido como ortodoxo, sino cuando comienzas a aprender por tí mismo y a comprender la relación entre causa y efecto en cada individuo, cuando te “audes” a “sapere”, cuando empiezas a comportarte como un auténtico científico al calcular, ensayar, anotar y comparar resultados. Cuando entiendes que lo que aprendes es útil y te proporciona una posibilidad de participar en el cuidado de tu propia salud, de comprender la naturaleza de la enfermedad y de enfrentarte a ella con herramientas sencillas, adaptadas a tu nivel, mientras al mismo tiempo conservas la humildad del aprendiz y respetas el caudal de ciencia de la medicina alopática, la artillería pesada, contando con ella para cuando el mal supere tus luces y no quede sino batirse con el monstruo de la enfermedad grave.

Todo esto para deciros que la masonería se expresa en el mundo profano a través de quienes estamos en ella mediante un estilo, por una manera de entender el mundo y la existencia en los campos más insospechados. Escritores, pintores, dibujantes de ratones con guantes blancos, médicos y científicos que no se conformaron con ciencia anquilosada, artistas que, disfrazados de bufones, osaron reconvenir a los tiranos… Todos ellos, al final, creadores de tendencias y de opinión hacia un progreso moralmente sostenible.

Es un know-how gratuito que, con infinita generosidad, nos han legado quienes nos han precedido y nos brindan los hermanos y hermanas que nos arropan en logia, a cambio de utilizarlo con sabiduría y responsabilidad y de colaborar en su mejora y desarrollo de manera igualmente desinteresada.

Es el software libre del pensamiento, el linux de la existencia, un sistema operativo que se fortalece con cada nuevo nodo que se integra en nuestra red. Una red que nosotros llamamos cadena de unión.

Y ahora, si me disculpáis, hay una mosca que requiere mi atención…