Masonería, Homeopatía y software libre

Yo practico la divagación trascendental. Viene a ser el perfeccionamiento de la actitud que me llevó a tener tantos problemas en mis primeros años de colegio, durante los cuales ejercía de controlador aéreo con las moscas del aula. Muchos años más tarde supe que yo era un TDA de libro, pero creo que eso nunca llegaron a planteárselo aquellos escolapios con manos de pelotari que cada dos por tres sacudían mi torre de control.

moscaEl asunto es que tan saludable ejercicio me lleva a triscar alegremente por los más variopintos paisajes del pensamiento, cambiando de dirección con cada cosa o idea que capta mi volátil atención, lo que me lleva a realizar periplos surrealistas a juicio de las mentes generalmente mejor focalizadas de quienes me rodean.

A menudo esto me lleva a meterte en jardines de los que no puedo salir, a quedarme parado en mitad de una disertación con cara de pasmado y diciendo “eeeehhhh…dónde iba?…me he perdido”, mientras la audiencia me mira, en el mejor de los casos, con indulgente condescendencia. En el pasado, a veces me preguntaba dónde podría yo no parecer perdido, dónde podía estar ese sitio y lugar que me correspondían. Un día tuve una intuición, busqué las puertas del templo y llamé.

Masonería; escuela de ciudadanía que opera a través de un método de librepensamiento para potenciar la plena consciencia del individuo sobre su propia existencia y los resultados de su interacción con los demás individuos, animándole a asumir la plena responsabilidad sobre sus actos y a participar de forma activa en el progreso de la Humanidad.

bebiendo en botaMasonería; llegas a un grupo que trabaja en un lugar. Te dan unas herramientas, te dejan ver, oír y tocar. Lo del olfato y el gusto vendrá luego, porque el polvo de la piedra no es precisamente ambrosía y hay que empujarlo con pólvora y materiales específicos tras el duro trabajo. Hay normas, pero no hay directrices. Y en esa tesitura, sin libros de instrucciones, sin catecismos, sin doctrina, haces lo que siempre ha hecho el ser humano para aprender; ver, oír y callar.

La gran diferencia es que, por vez primera para mucha gente, estás aquí porque tú quieres estar y porque los demás quieren que estés, y eso cambia por completo el proceso del aprendizaje. En lo primero, se parece al caso de quienes, tras fracasar en un ciclo escolar obligatorio (y, a menudo, obligado) que termina con un historial académico preñado de ausencias injustificadas, conductas antisociales, conflictos con profesores y compañeros y faltas de disciplina y atención, de repente se detienen y respiran. Regurgitan las admoniciones de padres y madres, la displicencia del profesorado, cuando no su animadversión, y contemplando ese desecho deciden empezar de nuevo, esta vez por propia voluntad, nuevos estudios, con frecuencia nocturnos mientras trabajan durante el día. Y empiezan a tener notas estupendas, una relación de afecto con la escuela, una ilusión por aprender.

En lo segundo, porque esta vez tu presencia no le ha sido impuesta a nadie, sino que ha sido aceptada por quienes participan en esta aventura, para lo bueno y para lo malo, en pie de igualdad, no quedando ya lugar para el rechazo, a menos que te traiciones a ti mismo y, contigo, a tus iguales.

Así es como funcionamos cuando entramos en la logia. Como los seres humanos que somos, concediéndonos el tiempo que cada cual necesita para ir aprendiendo, mediante una emulación ecléctica y progresiva que adapta lo que percibimos a lo que somos.

Esta actitud abierta nos lleva a explorar sin prejuicios territorios que las disciplinas ortodoxas califican con ligereza de superchería, placebo, impostura o intrusismo, sobre todo si intuyen que pueden representar un peligro para los férreos controles corporativos que imponen a la sociedad para garantizar sus habichuelas.

Medicinas alternativas, técnicas bioenergéticas como el Reiki o el Chi-Kung, no siempre son estafas por parte de advenedizos, sino que pueden representar el intento de personas inteligentes por comprender el mundo desde diferentes perspectivas

Así, por ejemplo, mediante la observación sistemática y el razonamiento abierto no restringido a lo material y palpable, llegó nuestro Q.·.H.·. Samuel Hahnemann a fundar la Homeopatía, un sistema de tratamiento basado en que “lo similar cura lo similar” (homoios-pathos) y en que la expresión de la enfermedad a través del síntoma responde a causas complejas, no exclusivamente fisiológicas, ligadas principalmente al equilibrio físico, mental y espiritual del individuo. En realidad, un principio que él comprendió estudiando no sólo lo que le ofrecía la tradición académica ortodoxa, sino también lo que había enseñado Confucio muchos siglos antes y que había impregnado las medicinas orientales, un principio holístico que inspiró al mismísimo Galeno y que más tarde aplicaría Jenner, introduciendo mediante la vacuna dosis infinitesimales de agente patógeno para movilizar las defensas propias de los individuos.

La naturaleza masónica de la Homeopatía se aprecia, no cuando acudes a un homeópata para que te trate, aunque esto ya implica una amplitud de miras y la asunción de una responsabilidad sobre la decisión de explorar una alternativa a lo establecido como ortodoxo, sino cuando comienzas a aprender por tí mismo y a comprender la relación entre causa y efecto en cada individuo, cuando te “audes” a “sapere”, cuando empiezas a comportarte como un auténtico científico al calcular, ensayar, anotar y comparar resultados. Cuando entiendes que lo que aprendes es útil y te proporciona una posibilidad de participar en el cuidado de tu propia salud, de comprender la naturaleza de la enfermedad y de enfrentarte a ella con herramientas sencillas, adaptadas a tu nivel, mientras al mismo tiempo conservas la humildad del aprendiz y respetas el caudal de ciencia de la medicina alopática, la artillería pesada, contando con ella para cuando el mal supere tus luces y no quede sino batirse con el monstruo de la enfermedad grave.

Todo esto para deciros que la masonería se expresa en el mundo profano a través de quienes estamos en ella mediante un estilo, por una manera de entender el mundo y la existencia en los campos más insospechados. Escritores, pintores, dibujantes de ratones con guantes blancos, médicos y científicos que no se conformaron con ciencia anquilosada, artistas que, disfrazados de bufones, osaron reconvenir a los tiranos… Todos ellos, al final, creadores de tendencias y de opinión hacia un progreso moralmente sostenible.

Es un know-how gratuito que, con infinita generosidad, nos han legado quienes nos han precedido y nos brindan los hermanos y hermanas que nos arropan en logia, a cambio de utilizarlo con sabiduría y responsabilidad y de colaborar en su mejora y desarrollo de manera igualmente desinteresada.

Es el software libre del pensamiento, el linux de la existencia, un sistema operativo que se fortalece con cada nuevo nodo que se integra en nuestra red. Una red que nosotros llamamos cadena de unión.

Y ahora, si me disculpáis, hay una mosca que requiere mi atención…

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