El aprendiz frente al espejo

Luego de recibir la luz, lo primero a lo que se enfrenta un hermano durante la iniciación es la prueba del espejo, allí todo aprendiz se observa a sí mismo pero también en él ve reflejados muchos más rostros. Igualmente el templo, dispuesto de forma simétrica es un espejo donde vemos a quien está enfrente, y nos vemos en quien está enfrente, nuestro subconsciente proyecta nuestros defectos sobre los demás al tiempo que los defectos ajenos nos caen encima en justo intercambio de subconscientes.

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He aquí lo que pudo decir el aprendiz ante el espejo :

 

Querido hermano, siendo aprendiz me enseñaste que no se juzga en logia a los HERMANOS cuando hablan o exponen una plancha, y sin embargo te permites el lujo de hacerlo una y otra vez, el lujo de susurrar a tu vecino de columna una broma sobre lo que se dice y de gesticular sin descanso hasta que todo el que te tiene a la vista tiene claro tu desdén por quien habla, a veces sin dejarles terminar la primera frase.

Querido hermano, has entrado al templo sin hacer caso de las advertencias en la cámara de reflexión, y aquí sigues, mirando la Masonería como institución humana y buscando afianzar tu posición en ella, como harías en cualquier club social, pero la advertencia no era vana, ya te han descubierto, te lo aviso.

Querido hermano, escribes tus planchas buscando el aplauso, pero sin bajar a tus profundidades, te llenas la boca diciendo que eres masón y sin embargo desprecias el simbolismo que te rodea, lo ignoras y no lo utilizas como escalera para descender a tu propio subconsciente, destinas a tu logia las mismas palabras que podrías poner en un post de internet y además te sientes orgulloso de ello.

Querido hermano, desde el mismo día de tu iniciación haces gala de tu condición de portaestandarte, necesitabas una bandera que llevar y elegiste la de la masonería, al día siguiente de iniciarte ya eras más masón que el GADU, ninguna dignidad que te revista conseguirá hacer que mires bajo tu propia máscara, y el reloj de la prueba de la Tierra quedará congelado, porque sigues sin saber quíen eres.

Querido hermano, predicas la fraternidad y sin embargo sólo buscas la cercanía de aquellos que te satisfacen, de quienes tienen tu misma opinión y te resultan agradables, buscas tus acólitos y buscas ser acólito de quien te pueda aportar algo en el mundo profano.

Querido hermano, has comprendido que como en cualquier sociedad humana, es suficiente con seguir las reglas de los hombres para subir las escaleras, sin embargo las sociedades iniciáticas tienen sus escaleras enfiladas al hipogeo y sin haberlo visitado realmente uno queda perdido en su propio laberinto y viendo únicamente destellos en el espejo en lugar de atravesarlo.

Querido hermano, utilizas la Logia como un púlpito desde el que mostrar tu erudición, aparente a veces, y en muchas ocasiones también tu pedantería, consciente de que los HERMANOS escucharán estoicamente y aplaudirán tu intervención, les guste o no .

Querido hermano, juzgas a tus HERMANOS dentro y fuera de la logia, porque has decidido que es mejor combatir que compartir y vencer que trascender, hablas de los más altos símbolos pero has olvidado el significado de la escuadra, cuando juzgar a alguien implica ponerse en una posición de superioridad .

Querido hermano, estas y más cosas las ve un aprendiz aunque no quiera, y antes de escucharte la consabida excusa de que nada de lo humano te es ajeno, te diré Como dijo nuestro H.: Machado, que

“ con el tú de mi canción, no te aludo Compañero, ese tú soy yo “

He dicho.