El aprendiz frente al espejo

Luego de recibir la luz, lo primero a lo que se enfrenta un hermano durante la iniciación es la prueba del espejo, allí todo aprendiz se observa a sí mismo pero también en él ve reflejados muchos más rostros. Igualmente el templo, dispuesto de forma simétrica es un espejo donde vemos a quien está enfrente, y nos vemos en quien está enfrente, nuestro subconsciente proyecta nuestros defectos sobre los demás al tiempo que los defectos ajenos nos caen encima en justo intercambio de subconscientes.

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He aquí lo que pudo decir el aprendiz ante el espejo :

 

Querido hermano, siendo aprendiz me enseñaste que no se juzga en logia a los HERMANOS cuando hablan o exponen una plancha, y sin embargo te permites el lujo de hacerlo una y otra vez, el lujo de susurrar a tu vecino de columna una broma sobre lo que se dice y de gesticular sin descanso hasta que todo el que te tiene a la vista tiene claro tu desdén por quien habla, a veces sin dejarles terminar la primera frase.

Querido hermano, has entrado al templo sin hacer caso de las advertencias en la cámara de reflexión, y aquí sigues, mirando la Masonería como institución humana y buscando afianzar tu posición en ella, como harías en cualquier club social, pero la advertencia no era vana, ya te han descubierto, te lo aviso.

Querido hermano, escribes tus planchas buscando el aplauso, pero sin bajar a tus profundidades, te llenas la boca diciendo que eres masón y sin embargo desprecias el simbolismo que te rodea, lo ignoras y no lo utilizas como escalera para descender a tu propio subconsciente, destinas a tu logia las mismas palabras que podrías poner en un post de internet y además te sientes orgulloso de ello.

Querido hermano, desde el mismo día de tu iniciación haces gala de tu condición de portaestandarte, necesitabas una bandera que llevar y elegiste la de la masonería, al día siguiente de iniciarte ya eras más masón que el GADU, ninguna dignidad que te revista conseguirá hacer que mires bajo tu propia máscara, y el reloj de la prueba de la Tierra quedará congelado, porque sigues sin saber quíen eres.

Querido hermano, predicas la fraternidad y sin embargo sólo buscas la cercanía de aquellos que te satisfacen, de quienes tienen tu misma opinión y te resultan agradables, buscas tus acólitos y buscas ser acólito de quien te pueda aportar algo en el mundo profano.

Querido hermano, has comprendido que como en cualquier sociedad humana, es suficiente con seguir las reglas de los hombres para subir las escaleras, sin embargo las sociedades iniciáticas tienen sus escaleras enfiladas al hipogeo y sin haberlo visitado realmente uno queda perdido en su propio laberinto y viendo únicamente destellos en el espejo en lugar de atravesarlo.

Querido hermano, utilizas la Logia como un púlpito desde el que mostrar tu erudición, aparente a veces, y en muchas ocasiones también tu pedantería, consciente de que los HERMANOS escucharán estoicamente y aplaudirán tu intervención, les guste o no .

Querido hermano, juzgas a tus HERMANOS dentro y fuera de la logia, porque has decidido que es mejor combatir que compartir y vencer que trascender, hablas de los más altos símbolos pero has olvidado el significado de la escuadra, cuando juzgar a alguien implica ponerse en una posición de superioridad .

Querido hermano, estas y más cosas las ve un aprendiz aunque no quiera, y antes de escucharte la consabida excusa de que nada de lo humano te es ajeno, te diré Como dijo nuestro H.: Machado, que

“ con el tú de mi canción, no te aludo Compañero, ese tú soy yo “

He dicho.

Tenida Blanca. Un cuento de navidad

Los Masones, de vez en cuando, hacemos unas tenidas diferentes en las que invitamos a amigos y familiares, quienes no tienen más vínculo con la Masonería que conocernos, para que vean como es el trabajo de nuestras Logias. Las llamamos “Tenidas Blancas”. En ellas, y siempre en “modo profano”, es decir, utilizando muy poquito de nuestros ritos y empleando un lenguaje coloquial, hablamos de algún tema relacionado con la Masonería.

El pasado sábado 18 de mayo, coincidiendo con el 22 aniversario de nuestra Logia, utilizamos una interpretación del “Cuento de Navidad” de Charles Dickens para explicar como  vemos la Masonería pasada, presente y futura. En estas planchas, como casi siempre en Masonería, se dan opiniones personales, aunque probablemente coincidirán con las de muchos otros masones.

Son cinco en total, al incluir una introducción y un epílogo leídos por nuestra Venerable Maestra, la presidenta de la Logia. Las planchas de las Masonerías pasada, presente y futura, son leídas por los respectivos espíritus al viejo y avaro Evenezer Scrooge en el desarrollo de la representación.

Ahí van.

 

INTRODUCCIÓN

 

Queridos Amigos, Queridos Hermanos.
El objeto de esta Tenida Blanca es haceros partícipes de nuestras experiencias y tratar de transmitiros qué es la Masonería y qué hacemos cuando nos reunimos en este Templo en el que nos encontramos.

En primer lugar, os diré que pese a que en numerosas ocasiones la Masonería se define en relación a otras instituciones u organizaciones expresando LO QUE NO ES, nosotros queremos hablaros de ella en positivo, diciéndoos LO QUE ES. Pero también LO QUE HA SIDO desde sus inicios y LO QUE SERÁ, o quisiéramos que fuera.

Dos características definen a la Masonería en su base: su carácter inciático y su enseñanza por medio de la simbología de la Arquitectura.

¿QUÉ ES LA INICIACIÓN?

* La iniciación es traspasar una puerta hacia otra actitud personal ante la vida y ante nosotros mismos.

*Es una ceremonia que nos presenta a la Masonería y el primer paso del método masónico, del camino que la Masonería nos ofrece para perfeccionarnos no sólo como personas, sino también como ciudadanos, como individuos que viven en sociedad y forman parte de la Naturaleza.
¿QUÉ VALOR TIENEN LOS SÍMBOLOS?

* Los símbolos tienen la ventaja de que hablan al fondo de nuestra mente, sin palabras que tergiversen la comunicación del pensamiento y, además, lo hacen al nivel de cada persona, pues las Jacob-Marley_2inquietudes, las capacidades, los intereses y la trayectoria vital de cada cual obrarán el milagro de que cada masón descubra lo que necesita, lo máximo que es capaz, pues nuestro objetivo es alcanzar nuestro pleno potencial.

La Masonería, por tanto, es una vivencia personal, que se desarrolla en contacto con otras personas de muy diferentes procedencias y condiciones, que nos enriquecen con su conocimiento y su discrepancia. Aunque reflexionamos en soledad, sólo la comunicación con el otro nos puede aproximar a la Verdad, fin que perseguimos, pues cada uno de nosotros experimentamos la realidad desde nuestra única perspectiva, y son los demás los que complementan y completan.

Pero, además, es un espacio y un tiempo para el sosiego y la reflexión; para pararnos y escuchar nuestra voz interior y analizar lo que sucede a nuestro alrededor. Vivimos en una sociedad de la prisa, de la inmediatez, y fuertemente tecnologizada. Existe tanto ruido a nuestro alrededor que nos hemos olvidado de “repasar” lo que hacemos en el día, los acontecimientos del mundo, los cambios no sólo aparentes sino profundos que conlleva cada nuevo descubrimiento, cada cambio social, económico, cultural y científico. Nos olvidamos de nosotros mismos.

Dentro de la Logia que no es más que tiempo de silencio y espacio sagrado, compartimos el espíritu de no sentirnos solos, de estar acompañados en ente viaje que es la vida, y nos comunicamos por medio de planchas, esto es trabajos de reflexión, escritas u orales, que nos ayudan a comprendernos mejor. Pero sin catecismos, sin dogmas, sin directrices de pensamiento, cada uno buscando lo que necesita y le interesa para contribuir al conocimiento de los HH.:, a la reflexión conjunta y la tranformación en personas comprometidas con la sociedad de su tiempo y con el futuro de las genraciones venideras. Desde el librepensamiento. Desde la crítica constructiva a nuestras acciones y actitudes, a la sociedad en la que vivimos, cada cual en el medio donde vive.

Abogamos por la libertad, la igualdad y la fraternidad de los individuos. Individuos libres para desarrollarse como personas, individuos iguales pues la vida es valiosa en sí misma y es lo que todos tenemos en común, e individuos fratenales que respeten al otro en su condición diferente y persigan hacer a los demás lo que quisieran que les hicieran a ellos.

Por tanto, la Masonería es una sociedad inciática y simbólica, que se reúne en un Templo, que representa un espacio y tiempo sagrados, a reflexionar, y compartir con otros esos pensamientos, desde la libertad de pensamiento, con ánimos de que sus miembros desarrollen todo su potencial para verterlo a la socieda en la que viven, incrementando no sólo su conocimiento sino su sabiduría, con tesón y armonía, y en base a la igualdad de todos los hombres y la fraternidad entre ellos.

 

 

LA MASONERÍA PASADA

Past gost_2Voy a empezar esta historia, que considero cierta, remontándome 1000 años atrás, al siglo X. Entonces, los monjes benedictinos, (única orden religiosa existente en occidente en esos tiempos), vivían en pequeñas casas, normalmente alrededor de un asceta de vida santa, dependientes de los señores feudales y con escasa atención a las disposiciones que san Benito, quinientos años antes, pensó necesarias para el recogimiento y la entrega que se les suponía como servidores de Dios.

Así las cosas, unos monjes franceses, cansados de la deriva que está tomando la vida monástica deciden reformar su regla para volver a los principios del santo. Fundarán la orden de Cluny, en Aquitania, consiguiendo ser independientes a ningún señor que no sea el propio Papa.

A la primera abadía, se le van uniendo otras que, al no responder ni tributar a ningún laico, acumulan un gran poder económico y político. Estos benedictinos de Cluny emprenden la construcción de grandes conventos y templos, cuyas obras son dirigidas por el propio abad y ejecutadas por los frailes.

Logran un rápido crecimiento con la adhesión de múltiples prioratos y abadías. Este éxito les hará caer en terrible pecado de la soberbia.

Unos cien años después, surge una contrarreforma a Cluny, la cisterciense, en la que se pretende volver a la sencillez, en contraposición al poder que obtuvo aquella.

La arquitectura del Cister, si bien es más sencilla en decorados, se caracterizará por templos y abadías de mayores dimensiones. Probablemente este aumento de la magnitud de las obras supera a la capacidad de ejecución de los monjes. Los constructores laicos, a quienes ceden sus conocimientos arquitectónicos, crearán los gremios que se encargarán de levantar los templos góticos algunos siglos más tarde.

Esta evolución de la orden benedictina y de los estilos constructivos, coinciden con la propia que sufren las ciudades. Ahora, avanzada la Edad Media, los burgos querrán diferenciarse entre ellos y destacar su poder con edificios emblemáticos: las catedrales.

La complejidad de las obras de estas catedrales hará que los constructores que las ejecutan suban en el escalafón social. Y ello les proporcionará los privilegios de poder contratar a sus obreros, de poder moverse entre distintas ciudades sin requerir de permisos de los señores feudales, etc. Privilegios de los que no disfrutaban los demás gremios. Además, el conocimiento de las artes constructivas les situaban a la cabeza de la tecnología de la época.

Tanto al lugar donde se reunían y trabajaban como a cada grupo de trabajo se les llamarán Logias. Se ingresaba en ellas como aprendiz alrededor de los 14 años, y tan sólo tras un periodo de instrucción, que duraban de 5 a 7 años, se podía alcanzar el grado de oficial o compañero, el cual daba ya la capacitación para poder trabajar en otras logias.

Aprendices y compañeros, dependerán del Maestro de la Logia, quien será la autoridad del grupo y quien negociará con el promotor de la obra. Estarán obligados a practicar la beneficencia entre ellos así como con las viudas y huérfanos de sus difuntos. Y supongo que no serían pocos teniendo en cuenta las condiciones de seguridad laboral de la que disfrutarían.

Una vez alcanzado el grado de compañero, debían viajar a otras obras por su propio país o por cualquiera de la Europa cristiana, y el resto de Logias estaban obligadas a recibirlos y a darles trabajo si disponían de él. Para reconocerse entre ellos y no aceptar a intrusos, utilizaban ciertos signos y ritos que sólo los iniciados conocían.

Con estos viajes se buscaba que el compañero, antes de asentarse definitivamente o de alcanzar el grado de Maestro de obra, lograra un crecimiento personal y profesional que le permitiera una visión distinta de la que alcanzaría si no se movía nunca de localidad.

¿Adivinas viejo Scrooge con qué nombre se conocían a estos constructores? Francmasones, pues eran constructores libres, podían disponer para quién y dónde trabajaban. Pero tú, siervo del dinero, no sabes qué es la libertad.

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Según decae la importancia de los grupos gremiales por su condición de corporativistas contrarios a las nuevas ideologías liberales que empiezan a arraigar en Europa, y ya durante el siglo XVII, se irán aceptando en las logias otros masones que no buscarán el trabajo manual, sino el añadido de trabajo interior que acompañaba al operativo. Estos masones aceptados, nombre con el que les conocemos, introdujeron en el universo de las Logias los nuevos valores de universalidad y tolerancia que empiezan a darse en Europa.

El carácter de estas Logias perderá su condición operativa y pasarán a convertirse en grupos de personas de condición burguesa, aristócrata, clerical y militar, siendo únicamente especulativas, esto es, se reúnen para pensar, meditar y mejorar cada día. Y en esas estamos todavía.

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1717

Si los primeros masones, los constructores de catedrales, luchaban contra las leyes de la naturaleza para crear lo imposible, si estudiaban la geometría, la mecánica, la óptica, la filosofía, la historia con el ánimo de crear obras que sólo se pudieran comparar a la del mismísimo Dios, los que les siguieron, los especulativos, trataron de cambiar el mundo.

Supongo que algunas personas sentís la necesidad de revelaros contra la imposición de manera natural. Tú decidiste rebelarte contra la felicidad, ser miserable para ser rico. Otros hombres se rebelan contra la riqueza para lograr la felicidad… Y los masones especulativos buscan la felicidad de la humanidad, aun sabiendo de antemano que fracasarán en su empresa.

Hoy, en el siglo XXI, no se puede decir, salvo que se quiera caer en el ridículo, que la Masonería es una institución revolucionaria, por lo menos con el sentido que se da a esta palabra. Si buscas bien, podrás ver algunos masones vistiendo sus mandiles y sus guantes en manifestaciones, en pocas muy poquitas, de grandes ciudades reclamando libertades o aplicaciones justas de los Derechos Humanos. Y desde luego que no los veréis tirando piedras ni levantando barricadas (aunque tendría su punto de gracia).

Y esto fue lo que hicieron los hermanos de cuatro logias londinenses el día de San Juan de 1717 cuando decidieron unirse en la Gran Logia de Londres iniciando así la vida de la Masonería Especulativa, en una de cuyas logias estás tú hoy.

Para entender por qué te digo que aquello fue un hecho revolucionario, haz el ejercicio de imaginar cómo podía ser la sociedad entonces: Todavía no ha empezado la revolución industrial, aunque lo hará pronto. Inglaterra comienza a despuntar como potencia hegemónica económica y militar, ocupando el hueco que va dejando España, en Europa hemos pasado por un periodo largo de guerra de religiones, lo judíos han estado considerados ciudadanos de segunda desde siglos atrás, existe la esclavitud, las diferencias sociales son muy marcadas… Vamos, que no había la paz social que tenemos hoy en día ni mucho menos.

Pues bien, en este ambiente, unos hombres (todos varones) fundan esta institución, utilizando como cimientos las estructuras, ritos y organización de las logias de constructores y en las que se han ido introduciendo para disponer de círculos sociales de relación en los que se practique la tolerancia y se persigue el crecimiento.

Para pertenecer y permanecer en estas Logias, marcan una serie de límites que no se pueden sobrepasar. Unos de estos, límites que aún hoy sigue ocasionando discusiones en la Masonería, es que se ha de ser hombre libre, de buenas costumbres y se ha de creer en un Dios creador, eso sí, no importa en qué dios.

La redacción de estos documentos fundacionales, fueron encargada a los hermanos Anderson y Désaguliers (¿te había dicho que todos los masones se consideran y se llaman hermanos?). No es baladí que el primero fuera un pastor presbiteriano y el segundo hijo de otro pastor protestante francés que se vio obligado a exiliarse a Inglaterra por la persecución religiosa de Luis XIV. Quizás esto explique que en las Constituciones de Anderson (el documento final de su trabajo), se haga una introducción histórica que no es sino una justificación fantástica y mitológica de los orígenes de la Masonería, remontándose a Adán y pasando por infinidad de personajes bíblicos, logrando de esta manera la bendición divina de su existencia.

Al margen de estas leyendas construidas artificiosamente y si te has puesto en situación, comprenderás que sí fueron revolucionarios, porque no piden ninguna filiación política (sólo ser de buenas costumbres, no un pendenciero, ni ladrón, ni delincuente, aunque seguro que se colaría más de uno), y no importaba si eras católico, luterano, calvinista, judío, musulmán… ¡Ah!, un detalle sin importancia, solo admitían a hombres, pero creo que no te sorprenderé si te digo que entonces la mujer no era considerada un ciudadano en plenitud de derechos, ¿verdad?

Bien, va pasando el tiempo, a finales de ese siglo XVIII, EEUU se independiza y tiene lugar la Revolución Francesa. Estos dos hechos tuvo por protagonistas a muchos masones, lo cual no quiere decir que fueran fruto de la Masonería, aunque tampoco se puede obviar que las Logias eran lugares de pensamiento en los que se desarrollarían muchas ideas que después se plasmarían en hechos, los cuales a su vez alimentarían el pensamiento masónico. Vamos, como ocurre en todo estamento social vivo: influye y es influido.

¿Te has dado cuenta que el nacimiento de la Masonería Especulativa es contemporáneo al de la Ilustración?

Adelantado el siglo XIX, empieza a haber movimientos que se cuestionan la creencia en un Dios creador como exigencia para la pertenencia a la Masonería. Y será en Francia donde, por primera vez, se elimine este requisito. Ya pueden entrar budistas, adoradores de la Pachamama, agnósticos y ateos. En Inglaterra esto no les hace gracia, y ocurre la primera división: Masonería regular o dogmática que obliga a creer; Masonería irregular o adogmática, que no obliga.

Y más adelante, también en Francia, se plantea otro debate: ¿puede la mujer pertenecer a la Masonería en igualdad de condiciones que los hombres? Hasta entonces, había un Masonería de “segunda división” para mujeres. Se llamaban sus Logias “de adopción”. Tenían que estar tuteladas por hombres y tenían restringidos muchos derechos. Y aquí entra una señora parisina con dos pares de narices que se llamaba María Deraismes, activista por los derechos de la mujer, que concluye que ella es tan masona como cualquier hombre, y termina siendo una de las fundadoras del Derecho Humano a finales del siglo XIX, que es una federación de Logias que admitirán por igual a hombres que a mujeres, creyentes o no creyentes.

A partir de ahora habrá otra división dentro de los adogmáticos: los que incluyen a la mujer y los que no.

Como ya te habrás dado cuenta, Scrooge, nosotros estamos en una Logia adogmática y mixta, es decir, estos masones te reciben tanto si crees en un dios creador, como si no, tanto si eres hombre como mujer. Tan sólo te van a pedir que seas libre y de buenas costumbres. Pero no creo, viejo avaro, que tú sepas que es ser una persona de buenas costumbres.

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España.

En España, como en otros muchos países de gran influencia de las jerarquías católicas, la Masonería se encuentra con muchos problemas para afianzarse.

Son muchos los papas que decretan la incompatibilidad de la pertenencia a la iglesia católica con la Masonería. La primera será en 1738, del papa Clemente XII por la que se promulga la excomunión para los masones.

La inquisición española, para no quedarse atrás y en aras de tener corderos suficientemente mansos, decreta una segunda excomunión para aquellos masones que, habiendo sido hallados culpables de serlo, no informasen de los miembros que componían sus Logias. Y los reyes borbones españoles no tardarán en corroborar estas pragmáticas con nuevas leyes que imponían condenas que podían terminar en ejecución.

Y en este escenario, la Masonería española corrió la misma mísera suerte que su madre, o quizás hermana, la Ilustración: La mentalidad levítica de los dirigentes políticos, influenciados por el pensamiento conservador y reaccionario de la iglesia de su tiempo, y de unos súbditos que gritarían años más tarde ¡vivan las cadenas!, fue una barrera casi impenetrable para las nuevas ideas que se gestaban en Francia e Inglaterra en ese tiempo. La luz tardaría en llegar a la península. Bien es cierto que hubo excepciones, pero escasas.

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SIGLOS XIX Y XX

En los dos siguientes siglos, habrán tres periodos de la historia española en que sobresaldrá la Masonería: el Trienio Liberal y el Sexenio Revolucionario durante el siglo XIX y la Segunda República durante el XX.

En todos ellos, destacarán los políticos masones, que ocuparán escaños de diputados e incluso unas cuantas carteras ministeriales. Esta presencia será utilizada, al igual que en el resto de Europa aunque con resultado bien distinto, para desprestigiarlos.

La independencia de las colonias americanas y asiáticas durante el siglo XIX serán también utilizada por los elementos antimasónicos culpando a los masones de ser responsables de ello. Bien es cierto que hubo muchos Hermanos en los bandos que lucharon contra el reino, pero si cambiamos el lugar desde el que mirásemos estos hechos, ocurriría que los insurrectos serán libertadores, y volverán a ser ideales revolucionarios los que los motivaron.

También es cierto que muchos militares españoles y masones murieron en estas guerras. ¡Cuánto daño hace escuchar únicamente la historia que narra un solo bando!

Con todo ello, llegamos a 1936. Franco, considerado entonces en España un general héroe por sus actuaciones en África y Asturias en el 34 (si bien esto último no era compartido por toda la sociedad, claro está), se pone al frente del movimiento golpista que había derivado en Guerra Civil. No creo que sea necesario recordar la represión sufrida en ambos bandos por todo el país hasta el 39, aunque de manera no simétrica, ni de la que siguió padeciendo el bando perdedor los siguientes 40 años.

En el caso concreto de los masones, son declarados “reos en crimen de rebelión” por un decreto de septiembre de 1936, suponiendo la muerte de muchos de ellos, y de otros muchos ciudadanos que nunca lo fueron.

En 1939, la Ley Para la Represión de la Masonería y el Comunismo relaja el delito con condenas de prisión e inhabilitación.

No deja de ser curioso que importantes militares franquistas hubieran sido masones, como Queipo de Llano o Ramón Franco (hermano del generalísimo).

Y así han de pasar 40 años hasta que en 1979 la Audiencia Nacional permite el registro de la primera organización masónica en el Registro Nacional de Asociaciones y se termine, de manera legal con el contubernio judeo-masónico-comunista. Todavía hoy queda un poquito de ello en la sociedad: ¡Difama que algo queda!

Desde entonces hasta ahora, y nunca en un número simultáneo de más de 3000, los masones siguen intentando crecer para hacer crecer.

Quizás pienses, Scrooge, que es pretencioso compararse con la gente que levantó obras como la catedral de Burgos, de León o de Notre Dame. No lo pretendo, aunque sabes que muchos de los tuyos, de los míos, muchos masones soberbios como los monjes de Cluny, lo han hecho y lo siguen haciendo. Pero ¿tú crees que serían capaces de aguantar siquiera, una tarde baja la lluvia cincelando piedra o subidos a un endeble andamio a 50 metros del suelo colocando piedras? No lo creo. Entonces, ¿por qué pretenden tener su origen en estos? ¿Acaso creen estar a su altura humana? A los hombres os gusta recordar a vuestros héroes, porque su existencia os hace creer que podéis ser como ellos.

 

 

LA MASONERÍA PRESENTE

 

El gran cambio llegó a la masonería cuando el oficio operativo fue reemplazado por el especulativo. En vez de catedrales físicas, se practican los trabajos de los constructores en el plano espiritual, por medio del simbolismo y el ritual. El tallado de la piedra bruta, con la debida dedicación y rectitud en las acciones llevadas a cabo, se convierte en el pulimiento del propio yo, favoreciendo un mejor progreso de la humanidad.
Las personas soberanas que marcha contra lo establecido deben acostumbrarse a lidiar, pelear, luchar… ya que el mundo material y el terrenal es en realidad una gigantesca cárcel para el espíritu, en los actuales tiempos de frases cortas e ingeniosas, estética e imagen social y muchos espectáculo.

Present ghost– Las creencias son siempre un deseo de no saber, un freno al conocimiento.
Ya que la mente humana se adhiere siempre a lo conocido, es necesario desmontar el sistema de dogmas, opiniones y educación, al lograr la mentalidad de grupo anular el pensamiento independiente.
– También los sentidos físicos han recibido un entrenamiento.
Vemos aquello que la sociedad permite ver, oímos aquello que la sociedad permite oír y tocamos aquello que la sociedad permite tocar.

Por todo ello, la ignorancia debe ser transmutada en sabiduría y no hay cambio posible sin una transformación profunda de nuestra psique a nivel personal, al ser el individuo la partícula esencial de la libertad.

El masón especulativo es, somos, ante todo, un librepensador, librepensadores, que reconocen la capacidad de ser uno mismo. Un buscador que trasciende más allá de lo que escucha y mira. Requiere un trabajo de permanente aprendizaje, deseo de profundo perfeccionamiento y equilibrio, que no proporciona gratificaciones públicas y dura toda una vida.

 

 

 

LA MASONERÍA FUTURA

Cállate viejo cascarón vacío! Atiende, ya que no tengo mucho tiempo para desperdiciarlo contigo, pobre mortal..

Déjame que te muestre el futuro…
Observa la Masonería del mañana, un pequeño grupo de antiguos amigos que ya casi no recuerdan cuándo se iniciaron ni el motivo por el qué lo hicieron. Se siguen reuniendo cada mes como lo hacías tú, algunos para hacer negocios y cerrar tratos, otros para donar dinero a la beneficencia, otros por amistad, cada uno viene por su motivo, aunque no lo recuerdan ya. Pero observa con detenimiento sus gestos y sus semblantes, no ves ¿cómo la rutina se ha adueñado de sus actos?
No son malvados, pero han olvidado los nobles objetivos de evolución espiritual, moral y ético por el que se acercaron a la Orden, abandonaron el difícil camino del conocimiento y dejaron de trabajar constantemente por perfeccionarse. Han olvidado que es en el interior de cada ser humano donde se encuentran las claves que os permiten ser mejores y transformar la sociedad en la que estáis.
Cegados por su propio conformismo, los masones se han dejado vencer por el más poderoso enemigo de los seres humanos, ese que todos vosotros lleváis dentro. Creyeron con petulancia que todos esos collares y sonoros títulos con los que se hacían llamar concedían una sabiduría milenaria por simple contacto. Los símbolos les resultan extraños porque dejaron de reflexionar hace tiempo sobre ellos y pensaron que habían llegado a la meta de una carrera eterna sin siquiera haber empezado a andar. Se embarcaron en luchas vacías para acallar sus mediocridades interiores y olvidaron que tradición y revolución son caras de la misma moneda.
Viejo, te estarás preguntando, si la Masonería ha fracasado y perdido su razón de ser es porque el mundo no la necesita ya? ¿Acaso la humanidad ha avanzado tanto como para que la Libertad, Igualdad y la Fraternidad se hayan extendido por la faz de la tierra? ¿Crees acaso que los hombres han abandonado la indiferencia por los problemas de los demás? ¿Tal vez sospeches que el pensamiento crítico ha arrinconado el dogmatismo y eliminado la intolerancia? ¿Es posible que los seres humanos hayan evolucionado hasta tal grado que su interior ha dejado de ser un misterio para ellos?
Déjame que te lleve a dar una vuelta por este futuro, para que tú mismo lo veas,

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Observa la meticulosidad con la que se destruye el medio ambiente sin pensar en el mañana, asiste boquiabierto a cómo los fanatismos eliminan al diferente y establecen el dogma cómo lenguaje único. La enfermedad sigue asolando contenientes enteros y el hambre sigue presente….Las nuevas tecnologías dominan este mundo, pero la ignorancia persevera oculta detrás de la espesura de la desinformación.
Los seres humanos siguen ante la misma disyuntiva de despertar y subir un peldaño en el nivel de conciencia o permanecer como un tronco arrastrado por la corriente de la rutina diaria….
¡Viejo no te tapes los ojos! Golpe a golpe has construido tu cadena, y todo lo que has hecho en tu vida te conducirá hasta esto.
Como has podido comprobar los enemigos siguen estando ahí, siempre han estado y siempre estarán, el método masónico ha ayudado en el pasado a muchos hombres y mujeres bucear en el más insondable y profundo de los misterios, vosotros mismos.
Viejo Scrooge, La Masonería supone una actitud ante la vida, así que reflexiona y dime sin ninguna excusa ¿cuál ha sido tu actitud ante la vida? ¿Has inspirado a otros con tus actos?, ¿Has obrado siempre tras reflexionar y has asumido la responsabilidad personal de tus actos, sin echar la culpa a otros? ¿Has luchado por vencer tus vicios y evitar que tus pasiones interiores nublaran tu juicio? ¿Has trabajado por ser mejor cada dia?
Ahora que debes hablar es cuando callas…
No desesperes viejo Scrooge, como bien sabes los humanos, sois perfectibles y tenéis en vuestro interior la chispa que os puede conducir a las más maravillosas obras, si os lo proponéis.
Reflexiona en silencio sobre todo esto que has visto y oído y desde el silencio decide cuáles serán tus siguientes pasos si el destino tiene a bien darte una segunda oportunidad….

 

EPÍLOGO. EL FUTURO DE LA MASONERÍA

Queridos Hermanos.

Es difícil predecir el futuro. En la sociedad de la información y del conocimiento en que nos ha tocado vivir los avances científicos y tecnológicos se suceden a velocidad de vértigo y ello hace más complicado, si cabe, imaginar un futuro cierto.

Vivimos tiempos de cambio. Asistimos a un aumento de la desigualdad entre las personas, entre sociedades y dentro de una misma sociedad; el miedo a la violencia organizada aumenta los niveles de control y promueve la pérdida de derechos civiles; los fanatismos, en todos sus sentidos, nos inducen a la exclusión del diferente; exigimos fuertemente nuestros derechos pero olvidamos fácilmente nuestras obligaciones y responsabilidades; rendimos nuestra libertad a una mayor seguridad que, sin embargo, no nos garantiza la supervivencia tranquila.

En este contexto de pérdida de derechos, de libertad, de igualdad, la Masonería tiene sentido y mucho trabajo. La Masonería se dirige al hombre completo, a su razón y a la ciencia, pero también a su espiritualidad y a la trascendencia. Nos habla a cada uno de nosotros y nos ilumina sobre el sentido de vivir, algo que la Scrooge-with-Tiny-Tim2sociedad actual ha olvidado y es causa de insatisfacción y angustia.

La Masonería ofrece un espacio humano para el crecimiento y la reflexión, para la aceptación del otro, para la convivencia con personas diferentes. La Masonería nos invita al trabajo continuo por extender la libertad individual, que no es elegir entre las opciones que se nos ofrecen sino elegir la propia forma de vivir y relacionarse con el mundo; nos invita a valorar la vida humana por igual, a admirar a los demás por su calidad humana y no por sus posesiones; nos invita a luchar por la dignidad humana y el desarrollo de la persona en todas sus dimensiones.

La Masonería sobrevivirá en la medida que ofrezca un camino hacia la perfección de forma clara y abierta. Sus miembros deberán actuar sobre su entorno, discretamente en su mundo relacional, o públicamente de forma más visible y comprometida con la sociedad y la solución de sus problemas. Sólo el pensamiento y la acción sobre el mundo en que vivimos podrá dar sus frutos si continúa fuera la obra que empieza en los templos, con ejemplo, con sabiduría, tesón y armonía.

La sociedad está tomando consciencia de sus problemas medioambientales, interpersonales, de falta de valores,…, y eso abre una oportunidad para la búsqueda de una vida buena, más auténtica, más significativa, más gratificante interiormente. Y la Masonería estará ahí para recoger esas inquietudes desde la laicidad, la inclusión y el respeto a la diferencia de ser del otro.

Si las personas que eligen el camino de la Masonería son capaces de influir en la sociedad, de contribuir a los debates éticos que garanticen un buen uso de los avances científicos y de recordar la necesidad de la justicia y la equidad entre los pueblos y los individuos, perdurará en el tiempo y será motor de pensamiento y acción. Y ello dependerá de su altruismo y su capacidad de trabajo y reflexión.

Al fin y al cabo, lo que la Humanidad necesita es un salto ético que comprenda nuestro saber estar en la sociedad y en la Naturaleza y, sin duda, la Masonería es uno de los caminos que nos puede conducir a ese avance personal y colectivo.

Queridos Hermanos, antes de finalizar esta Tenida Blanca, que espero os haya servido para conocernos un poco mejor, os invito a que compartáis vuestra opinión o preguntas que, gustosamente, trataremos de responderos. Tenéis la palabra.

RACIONALISMO Y ESPIRITUALIDAD EN EL SÍMBOLO DEL G.·.A.·.D.·.U.·.

Primera Reflexión

 

La invocación al G.·.A.·.D.·.U.·. de la Masonería pretende aunar razón y espíritu, no desligando la una del otro, sino complementándolos; razón y espíritu conviven en una comunión armónica que no desdeña ninguna dimensión de la persona; toma al ser humano como un todo inseparable de su razón e inseparable de su espíritu.

Desde los primeros pensadores griegos hasta nuestros días, el racionalismo ha estado, con diversos matices, presente en la Historia del Pensamiento humano. Este racionalismo lleva a considerar, en el sentido más amplio, la razón como la capacidad de entendimiento, de poder conocer las cosas, que posee el ser humano. Esta capacidad de conocimiento es su especificidad, lo que lo diferencia del resto de las criaturas que pueblan el Universo.

Pero también, a lo largo de la Historia de la Humanidad, la espiritualidad ha estado presente en la vida de las personas. La espiritualidad no entendida como religiosidad, que no deja de ser una canalización de ésta, una construcción social y cultural que, además, es vehículo de dominio, poder y control sobre las fuerzas sociales que se generan en las sociedades humanas, sino la espiritualidad concebida como esa sensación de trascendencia de lo material, de la vida y de la muerte; esa experiencia de estados superiores de la conciencia, inefables y determinantes en la vida de quienes los viven; ese “otro algo” que todos sentimos y que la ciencia localiza en el sistema límbico de nuestro cerebro.

En el símbolo del G.·.A.·.D.·.U.·. se aúnan ambos sentidos. Alude a un máximo, por Gran; alude a un principio activo que proyecta una realidad, que la diseña para luego construirse, por Arquitecto; alude a la realidad que nos rodea en toda su infinitud y dimensiones, por Universo. Cada término con mil matices y dimensiones.

Gran Arquitecto del Universo.

gadu   Esta invocación que no se identifica con ningún ser, concreto o ideal, es un término abierto al conocimiento y a la sensibilidad de quien lo nombra, lo siente, lo piensa o lo vive; abierto a cada individualidad que lo contempla resplandeciente en el Oriente, donde se inicia el día y, con la luz, la vida y la realidad. El mundo.

Perfectamente puede ser Dios, como señor de la creación y adorado por distintas religiones; o puede ser pura energía conformadora del orden; o puede ser una forma de nombrar la ignorancia humana sobre la formación y la existencia del Universo y de la humanidad misma; o puede ser pura evolución natural; o puede ser…

No obliga a creer en nada que no veamos, que no entendamos, que no pensemos; ni obliga al acto de fe, que o bien es otorgada y, por tanto, ajena a nuestra voluntad; o bien es buscada y alimentada conscientemente sin seguridad de alcanzarla. Pero tampoco cierra la puerta a que creamos o a que tengamos fe. No dice nada sobre ello.

El G.·.A.·.D.·.U.·. es racional porque llama a la reflexión; nos hace interrogarnos, a cada uno individualmente, sobre su significado; nos hace preguntarnos qué es, qué encierra, que nos explica. En definitiva, nos lanza al camino del pensamiento, de la investigación y el conocimiento sobre su existencia y sobre la nuestra, nos muestra la senda de desentrañar lo que esconde desde la razón.

Pero el G.·.A.·.D.·.U.·. también es espiritualidad. Nos induce a reconocer la sensación de trascendernos a nosotros mismos en él; con él, parte la tradición y nosotros la mantenemos viva para quienes vienen tras nosotros. Nos hace cuestionarnos nuestra existencia y cómo vivir una buena vida. Nos muestra lo material y “lo que hay detrás de las apariencias”.

En definitiva, el G.·.A.·.D.·.U.·. nos hace cuestionarnos desde la razón y desde el espíritu nuestra existencia, el sentido de nuestro ser y de nuestro estar; nos hace partícipes de la “creación” puesto que el Universo es un proyecto de orden en el caos, una obra inacabada a la que tenemos que contribuir con nuestro esfuerzo. Nos invita a la reflexión desde nuestro interior y desde nuestro exterior, desde nuestro espíritu y desde nuestra materia, al papel que los seres humanos desarrollamos en la existencia de la Vida.

El G.·.A.·.D.·.U.·. es el universal que todo lo engloba, pues en él tienen cabida todas las tradiciones religioso-filosóficas ya que puede absorber las características de sus principios; no los contradice porque es abierto, al contrario que ellas, cerradas y conclusas.

Y también el G.·.A.·.D.·.U.·. es el universal racional, que despojado de la visión espiritual de los individuos atrae al conocimiento de la realidad, a la reflexión de lo que acontece, para conocer el mundo y así continuar la obra inacabada.

En definitiva, el G.·.A.·.D.·.U.·. es el universal del pensamiento y sentimiento profundos que comparte la Humanidad, todas las culturas, todas las tradiciones, toda la espiritual creada por las distintas agrupaciones humanas, desde las tribus paleolíticas hasta la sociedad global (?) actual. Nos interroga desde nuestro sentir más profundo y desde nuestra capacidad de conocimiento más elevada y científica. Es el referente universal que nos mantiene conscientes de la trascendencia de la Vida, no sólo de la persona, del individuo, del grupo, sino de la existencia de todo ser.

 

 

Segunda Reflexión

El Rito Escocés Antiguo y Aceptado (REAA) tal y como se practica en la Gran Logia Simbólica Española (GLSE), de acuerdo con el Supremo Consejo Masónico de España del grado 33 (reconocido, Ginebra 1977), ha superado hoy el dilema de espiritualistas y materialistas, tradicionalistas y modernistas, neoplatónicos y epicúreos, en su trabajo fraternal en Logia, porque propone una definición filosofista y abierta del simbolismo del Rito.

La Gran Logia Simbólica Española no es espiritualista ni tampoco lo contrario. El sentido del símbolo del Gran Arquitecto del Universo es, en el REAA que practica la GLSE, un concepto proforma, es decir un concepto incoado pero no concluso, en el que se dejan abiertas posibilidades que han de ser cerradas por cada iniciado. En este sentido, la Gran Logia Simbólica Española es una Obediencia que está abierta a los espiritualistas, y a las personas que profesan una fe determinada, pero está igual de abierta a los hombres y mujeres que hacen una opción agnóstica o atea, arraigada en una ética estrictamente humanista. Exige, de unos y otros, una fraternidad co-implicante con el Otro.

Un concepto proforma, análogamente a un contrato proforma, es un concepto, abierto, incompleto, definido funcionalmente pero pendiente de concretar definitivamente y/o al que le falta algún dato, y que sin embargo goza de validez en aquella parte que se ha convenido a la espera de la opción con la que cada uno “cierre” el concepto, provisional o definitivamente.

La clave de bóveda del sentido que adquiere el simbolismo del Gran Arquitecto del  Universo, y todos los símbolos del ritual masónico en la GLSE, es la vocación filosófica —más aún, filosofista— de nuestra tradición. Filosófica en una sentido no académico sino socrático y existencial.

La GLSE no es ni una iglesia secreta, gnóstica o neoplatónica, ni tampoco una liga laicista, un ateneo librepensador o un club republicano, aunque puede haber hermanos y hermanas que interpreten su compromiso masónico en esos términos. La GLSE es una tradición iniciática, en la que iniciático no tiene ningún significado mágico sino que responde a un entendimiento filosófico y existencial, una iniciación que invita a cada masón a hacerse cargo de sí mismo de aquella manera que él o ella entiende que mejor corresponde a su propia originalidad.

A partir de esa posición, la Masonería conecta y relaciona, en el seno de las logias de la GLSE, a personas de muy diferentes horizontes ideológicos, políticos o biográficos, permitiendo que la logia sea, en efecto, el centro de la unión de aquello que está disperso.

¿Por qué el GADU no es necesariamente sinónimo de Dios?

Si todas las palabras están amenazadas de equívocos —Patria, Libertad, Progreso, Felicidad—DIOS lo está en grado sumo y admite muy diferentes aproximaciones y respuestas, según el punto de vista: teológico, filosófico, cultural, histórico, sociológico, existencial, devocional…, en la cuestión del ser de Dios se implica también la cuestión del ser del  Hombre, de ahí que para evitar esa contaminación cultural y política del término la masonería trabaja el símbolo abierto del Gran Arquitecto del Universo, que bien podría ser el Gran Archi-Texto del universo o la escritura invisible del mundo de la que hablaba Arthur Koestler, la “G” de génesis o de generación, que evoca la Natura Naturans, o el Deus sive Natura de Spinoza.

En lo social Dios se confunde con sus representantes, es decir con las religiones organizadas e institucionalizadas que se encuentran en manifiesta crisis. La sociedad moderna y post-moderna en Occidente no reserva un gran papel político para Dios y a las religiones —salvo en los países islámicos que viven en otro tiempo histórico—, en este tiempo de secularización, post-moderno, post-comunista, post-cristiano, de verdades líquidas y de instituciones licuadas las religiones se hacen sociedad civil y gestionan “verdades privadas” que se interiorizan y personalizan.

En ese sentido el valor social de Dios se identifica con el valor de la conciencia individual, y por otro lado con lo cultural —lo cultual es a la postre cultural— tradicional, consuetudinario, con cierta validez  parcial y societaria, pero excluido del ámbito de la representación política y del lenguaje parlamentario.

La Religión revela, y al mismo tiempo oscurece, la experiencia de Dios, que, seguramente, seguirá siendo para muchos la respuesta definitiva a la pregunta existencial del hombre “¿Quién soy yo y qué será de mi?” (Julián Marías) pregunta que admite respuestas antagónicas, pero que de una manera o de otra,  estamos obligados a respondernos, cualquiera que sea nuestra respuesta.

La Masonería no nos da respuestas pero nos invita a una actitud: la apertura.

 

Tercera Reflexión

Sabemos bien la importancia que tiene la Tradición en nuestra Orden, el conjunto de elementos de los que nos nutrimos. Pero la importancia de los materiales no nos absuelve de reelaborarlos constantemente para que sin esclavitud ni letras muertas podamos proseguir en el camino a la Libertad. Bajo esta premisa se funda lo que se dice a continuación.

Delta Manuel IradierEl símbolo del Gran Arquitecto, el supremo de la Masonería (a decir de Jules Boucher en su tratado clásico sobre La Symbolique Maçonique) tiene una íntima relación con la letra G del Delta y pueden ser someramente analizados de forma conjunta.

Lo primero que parece pertinente señalar es el origen cristiano de ambos símbolos. La figura de un Gran Arquitecto hacedor del Cosmos, del cielo y de la tierra,  el Dios cosmológico en definitiva,  aparece pronto en la más temprana patrística como una readecuación del motor primero que aparece en los textos de Aristóteles. Posteriormente será usado profusamente en las cinco vías para demostrar la  existencia de Dios de Santo Tomás (sobre todo en las dos primeras, causa de todo movimiento, causa eficiente primera). Y la letra G, incorporada tardíamente a los Rituales  (posterior a 1737, según Jules Boucher, es decir, más tarde incluso que la leyenda hirámica o el grado de Maestro), con su significado de God (Dios) o Geometry, resultan también atributos del Dios cristiano tradicional.

¿Qué nos importa a nosotros, masones contemporáneos, del siglo XXI, la concepción tradicional del Dios cosmológico?  Es sabido que las Constituciones de Anderson previenen contra “el ateo estúpido o el libertino irreligioso” y que la exigencia ha cambiado, digamos que no poco, desde la resolución del Convento del Gran Oriente de Francia de 1877. Pero aún más ¿qué importancia tiene para un hombre contemporáneo, no ya un masón, el Dios cosmológico?

Por tal, se entiende al Dios signo y fuente del orden natural, de modo que el mundo aparece como ser divino, en su unidad y multiplicidad. Dios se identifica así con el orden y el despliegue de la Naturaleza, de la physis, y el papel del hombre se limita, en esta concepción, a descubrir su significado, su mecánica, a fundirse con ese principio (arjé) divino que rige una obra supuestamente buena y perfecta.

Desde el nacimiento de la conciencia moderna, individual, con el Renacimiento, la Reforma y el pensamiento cartesiano y analítico, en definitiva, tras dejar atrás la Edad Media, no es éste el aspecto de Dios que más interesa al hombre. El hombre ya no busca insertarse en un cosmos divinizado, acomodarse a él, como los antiguos griegos o los escolásticos medievales, sino saber qué pasará con él, con su vida individual, única, misteriosamente irrepetible. No le importa el cosmos, puesto que asume, sabe y entiende que él es el Cosmos.

Nosotros, masones, nos identificamos con esa concepción moderna, que arranca del fin de la Edad Media, y debemos contestar a la pregunta desde la óptica moderna y contemporánea, porque nos alineamos plenamente con el presupuesto básico de la Modernidad; la Libertad es un a priori, es nuestra Identidad radical antes de toda especulación posterior.

Partiendo de estas consideraciones, parece del todo punto imposible determinar o solucionar la posible existencia de Dios en un sentido u otro, sencillamente porque Dios,  de existir,  excede la sustancia o esencia de nuestra racionalidad y nuestra experiencia en el mundo. Porque tanto se puede argüir, en otro plano, que siendo el mundo, el cosmos, bueno, no necesita, precisamente por eso, la hipótesis de una divinidad, como sostener que la misma bondad del mundo presupone un sostén divino. Y si se asume que el cosmos es deficiente podremos sostener con igual incertidumbre que tal mundo perverso demuestra la no existencia de un Dios bueno como que la maldad del mundo exige en términos de justicia el contrapeso de un Dios justo.

Dios El Jueves A fin de cuentas, en términos contemporáneos, y es la segunda idea, el Dios personal es una apuesta de cada ser humano, o como cita un amigo, Dios existe para quien lo necesita, para quien apuesta por él. En otros términos cada uno decidirá si Dios (“Id quo maius nihil cogitari potest”, “Aquello mayor que lo cual nada podemos pensar”, en frase muy feliz de Anselmo de Canterbury) es una apuesta razonable o no.

Y vamos a referir una de esas apuestas, o las razones que llevan a algunos para hacerla, en términos de justicia, para intentar mostrar porqué no puede confundirse Dios, la espiritualidad trascendente, no inmanente, con la Masonería.

La apuesta se refiere a la Justicia.  Reclamar la existencia de Dios como un postulado, un ideal, una exigencia ética, de justicia. Dios como exigencia de las víctimas de la Historia, de la voz no vana de los sacrificados, de los expulsados del Sistema vital y social, que claman contra el mal de la Historia.

De otra manera, Dios como postulado de una protesta de la Historia y como opción de futuro, puesto que si Él ha querido correr el riesgo de crear (suscitar) la Humanidad en un entorno conflictivo, en lo que ciertamente se puede llamar la máquina de picar carne que es la vida consciente y racional de lo Humano, Dios debe tener una respuesta para quienes padecen y mueren. Dios, por tanto, como puerta abierta a la reconciliación de la Historia.

La idea partió, aún bosquejada,  de Emmanuel Kant. El filósofo alemán diseñó un sistema moral, terriblemente exigente, en la que el hombre, siempre digno de respeto por su capacidad de elección como ser racional, por su condición de libre en definitiva, debía elegir sus propias normas morales, su propia Ética. La moral debía ser auto-impuesta, autónoma,  por contraposición a la heteronomía tradicional de las religiones, y una vez auto-impuestas tales normas o reglas del actuar prácticos, seguirlas siempre, nos ocasionaran placer o displacer, con independencia de nuestros motivos y deseos.

Un sistema, como decía, terriblemente duro en la que no intervenía la figura de Dios ni ninguna Revelación. Tras establecer este sistema, Kant propugnó, como postulado, como ideal, la necesidad de que el cumplimiento de tales normas auto-impuestas, que era lo que hacían al hombre virtuoso, tuvieran algún tipo de reconocimiento para que fueran verdaderamente perfectas, pues no hay normas reales sin sanción o premio.  Y ahí, como garante último de la justicia y del comportamiento ético, pero sólo como postulado, introduce la figura de Dios, quien reconocerá el mérito y la virtud.

Ya en el siglo XX, tras la experiencia de los campos de exterminio, dos filósofos alemanes escribieron un famoso libro, La Dialéctica de la Ilustración, en la que constataban la traición que había representado el sueño de la Ilustración, de la razón humana. Por un lado llevaba a los procesos industriales de aniquilación humana, los lägers nazis, por otros a la Dictadura del proletariado o a la Dictadura del mercado. El anhelo del Totalmente Otro dejaba abierta también la puerta a un Dios mesiánico y reparador.

Ya en la segunda mitad del siglo XX, otro filósofo, también judío, pero de expresión francesa, Emmanuel Levinas,  parte asimismo de la crítica a la razón humana, opresora y sacrificial (que vive matando a sus víctimas) y a un Dios cósmico y social, desentendido, un mero relojero o arquitecto, e identifica a Dios no como Totalidad, sino como Infinito en el rostro del huérfano y de la viuda, del extranjero y del pobre.

Nuestra vida es terriblemente injusta. El mundo, definitivamente, parece mal hecho. Hay víctimas, de catástrofes naturales, de la maldad humana. Los tontos, los deformes, los que no han tenido oportunidades o los que habiéndolas tenido las han desaprovechado irremediable y trágicamente. La madre que pierde al hijo y viceversa, la vida truncada, la enfermedad silente, una permanente espada de Damocles sobre nuestras cabezas. Lo normal no es que la vida vaya bien; sólo conjurándose extrañas improbabilidades conseguimos llegar ilesos a un fin natural.

Y es que la postulación de Dios como gran reconciliador atañe no sólo a los virtuosos, para que tengan recompensa, y a las víctimas de toda laya que han existido y existirán, sino a cada uno de nosotros, incluyendo a los malvados, a los asesinos. Vivir, en la medida de nuestras posibilidades, en nuestro ámbito de libertad, hace nuestra experiencia irrepetible. Algo se pierde en el mundo cada vez que uno de nosotros morimos y si se acepta en sí mismo ese hecho es sencillamente atroz. El robot de Blade Runner que agoniza, lo expresa como pocos:

He visto naves arder en la Constelación de Orion… Todo se perderá conmigo.

La experiencia individual forma un conjunto irrepetible, algo precioso en sí mismo y por eso podemos y quizá debamos postular algo que restaure la profunda injusticia de la muerte segura de cada uno de nosotros, como víctimas, todos y cada uno, de una injusticia.

Visto así, parece claro que la Masonería, concebida en términos de Humanidad, no puede proporcionar absolutamente ninguna dirección, instrucción, lección sobre la Reconciliación de la Historia. No tiene capacidad soteriológica, de salvación por sí misma; no proporciona caminos de acceso a ninguna divinidad, circunscribe su acción a lo humano, lo a veces demasiado humano; no es gnóstica, como sostenía Walton Hannah en su Oscuridad Revelada, y sólo mediatamente, interesándose por lo humano, constituye una de las cosas que merecerían ser conservadas al final de los tiempos.

 

 

Or.·. de Vitoria-Gasteiz. 15 de Marzo de 2014 (e.·. v.·.)

 

 

 

 

 

 

AMAR

Fragmentos de planchas.
Así es como un Hermano de nuestra Logia ve el simbolismo en el AMOR.:

Rodin_beso

Apartando los metales de mis pensamientos, sin trajes que ocultasen mis mentiras, sin títulos que apoyasen mis palabras, sin adornos que acreditasen mis triunfos, sin dobleces, sin sombras, sin otra luz que sus ojos, desnudo, entré en el templo.

Su templo, ese espacio donde quería desarrollar el trabajo de los trabajos: Amar. Amar guiado por las luces que componían sus ojos hacia sus labios. Sus labios, lugar de iniciación para mis sueños.

En la yema de sus dedos encontré la fuerza que durante tiempo busqué titubeante, la belleza que con sus caricias hacía cambiar la forma de las cosas impregnándolas de un aroma distinto, inconfundible, duradero. Encontré la sabiduría de buscarme.

Ocupé mi lugar como aprendiz que era, y me presté a atender a mis sentidos. Maestros guardianes del templo movieron mis manos, mis dedos, mis labios.
 …
Nuestros cuerpos entendieron la libertad de sentir, la igualdad de ser, la fraternidad de compartir

El deseo anhelaba escribir versos con mis labios en su piel.

AMAR.